LOS ÁNGELES — En la actualidad, el equipo de Cruz Azul se ha labrado un camino destacable en su temporada, con siete victorias consecutivas, y habiendo sobrepasado la amarga experiencia de una derrota aplastante (7-0) ante los Seattle Sounders en la Leagues Cup. A pesar de este arranque desastroso, en un escenario efímero, Cruz Azul encontró su fortaleza y se posicionó como líder, aunque asumido como accidental, en un empate 2-2 con los Gallos Blancos de Querétaro en casa. Este resultado extendió a 22 su racha de partidos invicto como local.
La Máquina ha demostrado una notable capacidad para sortear traiciones internas. Con un desarrollo que recuerda al famoso “Beso de Judas”, la actuación del arquero Kevin Mier estuvo marcada por un error monumental, al encajar un gol desde casi 70 metros por un disparo de Homechenko. A pesar de sus tropiezos, Mier parece no asumir plenamente la responsabilidad, deslizando críticas hacia su línea defensiva en un intento de justificar su actuación.
El técnico Larcamón se encuentra en un constante juego de supervivencia, enfrentando no solo a los rivales, sino también a las decisiones erráticas de su propio equipo. Recientemente, el árbitro Karen Hernández mostró una tarjeta roja a Jhojan Julio del Querétaro, mientras su equipo ganaba 2-1, abriendo así una ventana de oportunidad para que Cruz Azul cambiará el rumbo del encuentro.
Sin embargo, otra vez las circunstancias giraron en contra. Luka Romero, quien había sido clave en el primer gol de Cruz Azul, se autoinfligió un daño al recibir una tarjeta roja, justo antes de que se contemplara su sustitución, dejando al equipo con un jugador menos en un momento crítico.
Cruz Azul siempre ha tenido una forma peculiar de transformar el sufrimiento en un arte, introduciendo el término “cruzazulear” en el vocabulario futbolístico, que simboliza el arte de perder oportunidades en momentos determinantes. Este término adquirió más relevancia cuando, en la recta final del partido, el Toro Fernández, en el minuto 83, rescató un empate mediante un gol crucial, lo que permitió que la Máquina, a pesar de sus tropiezos, se mantuviera en la cima.
Para el momento, y hasta la realización del partido entre Toluca y Monterrey, Cruz Azul continúa invicto y ha igualado marcas históricas. Sin embargo, el viaje de la Máquina sigue siendo un constante, agridulce, juego de luces y sombras. Los aficionados han aprendido que su vívida conexión con el club, cargada de altibajos emocionales, se mantiene intacta. Y así, a través de cada altibajo narrado por sus héroes y villanos, los seguidores de Cruz Azul han encontrado un modo de celebrar la lucha, incluso cuando se siente el beso traicionero del sufrimiento.
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