El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, expresó su satisfacción por el apoyo de la Unión Europea (UE) a las medidas económicas impuestas por la administración de Donald Trump en contra de Irán. Este respaldo fue formalizado el 4 de septiembre de 2026, en una época marcada por tensiones geopolíticas intensas. Bessent destacó la colaboración entre el bloque europeo, Washington y otros aliados internacionales en esta cruzada financiera.
“El apoyo de la UE a la Operación Paria Económica es un paso importante, y agradecemos su firme postura”, mencionó Bessent en sus redes sociales, refiriéndose a la ofensiva de Estados Unidos contra las actividades iraníes, que busca obstaculizar el acceso de Teherán al sistema financiero global para que no pueda financiar programas nucleares o grupos terroristas.
El tesorero enfatizó que la presión internacional se mantendrá hasta desmantelar las fuentes de financiación de Irán, enviando un mensaje claro: “No nos detendremos hasta que se corte toda fuente de financiamiento disponible para el régimen iraní”.
La declaración de Bessent fue acompañada por un comunicado de la Comisión Europea, que reafirmó su compromiso de trabajar en estrecha colaboración con Estados Unidos y otros países del G7 para ejercer presión sobre Irán, buscando una solución que favorezca la desescalada en la región. Sin embargo, este enfoque no estuvo exento de críticas. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, reaccionó en contra de la postura europea, acusando al bloque de traicionar sus propios principios y ceder a la coerción estadounidense.
A pocos días del anuncio, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, informó que el tránsito de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz se había recuperado notablemente, acercándose a los niveles previos al inicio del conflicto con Irán, pese a los ataques contra embarcaciones comerciales. Vance atribuyó esta recuperación a las operaciones estadounidenses destinadas a proteger la navegación y prevenir ataques de las fuerzas iraníes.
El flujo energético también fue un punto destacado por el secretario de Energía, Chris Wright, quien afirmó que más de 17 millones de barriles de petróleo habían atravesado el estrecho de Ormuz en un solo día, marcando el mayor volumen desde el comienzo de las hostilidades. Antes del conflicto, el estrecho, vital para el suministro energético mundial, movía aproximadamente 20 millones de barriles diarios.
Vance subrayó que la estrategia de Estados Unidos es asegurar que Irán no utilice el estrecho como un mecanismo de presión sobre la economía global, advirtiendo que no habrá diálogo con Teherán mientras persistan los ataques contra el transporte marítimo comercial. “Nuestro mensaje es claro: deben cesar los ataques si desean que haya diálogo”, afirmó enfáticamente.
Este contexto de tensiones y medidas económicas refleja la complejidad de las relaciones internacionales actuales y el papel crucial que desempeña el estrecho de Ormuz en el ámbito energético global. En este escenario, las decisiones económicas y estratégicas no solo impactan a los países involucrados, sino que también repercuten en el equilibrio económico mundial.
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