El 25 de mayo de 2020 era un día de fiesta en todo Estados Unidos. Memorial Day, el día de los Caídos. George Floyd planeaba celebrarlo con una barbacoa. En lugar de eso, murió asfixiado bajo la presión de la rodilla del policía Derek Chauvin después de que en una tienda de la que era cliente habitual quisieran darle un escarmiento llamando a la policía por haber pagado con un billete falso de 20 dólares una cajetilla de cigarrillos mentolados. El vídeo de su muerte, nueve minutos de tragedia en construcción, desató la mayor oleada de protestas contra el racismo en Estados Unidos desde los tiempos de Martin Luther King.
Aquel crimen policial y las protestas y disturbios posteriores en el último tramo del mandato del anterior presidente, Donald Trump, se convirtieron en objeto de debate en la campaña electoral de las elecciones de 2020. Biden prometió reformar la policía si llegaba a presidente. Lo intentó al llegar a la Casa Blanca promoviendo una reforma legal en el Congreso, pero fracasó en el intento por la oposición republicana. El proyecto fue abandonado en septiembre pasado. Ahora se recupera la parte que no necesita rango de ley. Se aplica inicialmente a 100.000 agentes federales, pero la Administración de Biden incentivará que sea asumida por otros cuerpos policiales a cambio de subvenciones.
El objetivo de la orden es, precisamente, evitar los abusos policiales con una reforma de algunos procedimientos y un mayor control y vigilancia sobre los agentes que cometan excesos. La idea es limitar el uso de las armas y de la fuerza a lo que sea realmente necesario.
La orden limitará la utilización de llaves como la que aplicó un policía para inmovilizar a Lloyd arrodillándose sobre su cuello, y con la que provocó su muerte por ahogamiento mientras otros tres agentes miraban. Ordena a las fuerzas federales que adopten políticas que prohíban las llaves de estrangulamiento y las sujeciones en el cuello a menos que se autorice el uso de la fuerza letal. La orden también pondrá coto a las patadas en la puerta, limitando las entradas a domicilios sin llamada previa a los supuestos en que la llamada implique una amenaza inminente de respuesta violenta.
Una base de datos nacional
La orden crea una nueva base de datos nacional sobre mala conducta policial, en la que deberán participar todos los organismos federales encargados de hacer cumplir la ley. En ella se incluirán condenas, ceses, retiradas de licencias, sentencias civiles, dimisiones y jubilaciones mientras se investigan las faltas graves, denuncias y acciones disciplinarias. Todos los organismos federales deberán utilizar la base de datos para la selección de personal, que será accesible para cuerpos estatales y locales, a los que se anima a alimentar también su contenido.
La nueva norma incluye también medidas para mejorar la investigación y el enjuiciamiento de las violaciones de los derechos civiles en el ámbito penal, para promover la investigación exhaustiva y la preservación de las pruebas después de incidentes que impliquen el uso de la fuerza letal o la muerte de personas detenidas y para generalizar políticas de uso de cámaras de vídeo corporales que ordenen la activación de las mismas durante detenciones y registros y que prevean la publicación rápida de las grabaciones tras incidentes que impliquen lesiones corporales graves o muertes.

Un acto de duelo en el primer aniversario de la muerte de George Floyd.Christian Monterrosa (AP)
Una de las claves del éxito de la nueva regulación es que se apliquen políticas de uso de la fuerza más estrictas. La norma exige como mínimo el baremo del Departamento de Justicia, que autoriza el uso de la fuerza solo cuando no parezca existir ninguna alternativa razonablemente eficaz, segura y viable; y la fuerza letal solo cuando sea necesaria. Además, hace hincapié en la desescalada, en el deber de intervenir para detener la fuerza excesiva y el de prestar asistencia médica.
Entre otras muchas medidas, se dará formación a las fuerzas de seguridad sobre los prejuicios y sesgos implícitos y sobre cómo evitar la elaboración de perfiles de sospechosos inadecuados que se basen “en la raza, el origen étnico, la nacionalidad, el dominio limitado del inglés, la religión, el sexo (incluida la orientación sexual y la identidad de género) o la discapacidad de las personas”, explica la Casa Blanca. También se pretende evitar esos mismos sesgos en la tecnología de reconocimiento facial, otras tecnologías biométricas y algoritmos predictivos.
Derek Chauvin, el policía blanco de Minneápolis que mató a Floyd el 25 de mayo de 2020, fue condenado a 22 años y medio de prisión el año pasado. Uno de los tres agentes que asistía a la escena se declaró culpable la semana pasada de complicidad en el homicidio.
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