La picaña, un corte de carne que tradicionalmente se asocia con el arte del asador, revela su excepcionalidad en la práctica de cocciones largas, brindando una jugosidad inigualable. Su característica capa de grasa se funde lentamente, enriqueciendo el caldo con una profundidad de sabor que la distingue de otros cortes más magros. A diferencia de la birria clásica, que puede ser más fibrosa, la picaña ofrece una textura suave y carnosa, haciéndola ideal para quienes buscan un equilibrio entre un caldo robusto y carne que se deshebra sin desmoronarse.
Este corte no solo es delicioso, sino también versátil. Funciona magníficamente en una variedad de presentaciones: desde un plato hondo nutritivo hasta tacos dorados o suaves. Es un plato que se rinde bien, se ve espectacular en la mesa y permite aprovechar cada parte de la carne, incluso recalentado al día siguiente. Además, es especialmente perfecto para épocas frías, ya que su caldo especiado, con un toque de picante moderado y grasa bien integrada, ofrece calidez desde el primer sorbo.
Para preparar birria de picaña, se requieren alrededor de 1.8 kg de picaña de res, ya sea entera o en trozos grandes, y la receta rinde entre seis y ocho porciones. Los ingredientes para el adobo incluyen chiles guajillo y ancho, así como orégano seco, clavo molido, pimienta negra y un toque de vinagre de manzana, entre otros.
El proceso comienza con una hidratación rápida de los chiles, seguida de la obtención de una salsa espesa tras licuarlos con cebolla, ajo y especias, ajustando al gusto. La picaña se sala, pimenta y se sella en una olla caliente, dorándola bien antes de integrarla con el adobo y agua suficiente para cubrir. La cocción a fuego lento se lleva a cabo durante tres a tres horas y media, hasta que la carne esté excepcionalmente suave. Finalmente, se deshebra la carne, se reincorpora al caldo y se deja hervir unos minutos más para amalgamar los sabores.
Al servir, es común hacerlo en un plato hondo, acompañado de cebolla picada, cilantro y un chorrito de limón, o bien en tacos, donde las tortillas se mojan en el mismo caldo. Este plato se puede enriquecer con salsa roja y se acompaña con tortillas de maíz y rábanos, convirtiéndose así en una propuesta reconfortante y completa, ideal para compartir en familia.
Esta receta no solo destaca por su sabor, sino también por su capacidad de adaptarse a diversos formatos culinarios, permitiendo disfrutar de la picaña en diferentes versiones que, en cada bocado, prometen calidez y satisfacción.
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