El estado de Sinaloa ha sido objeto de atención reciente a raíz de la confirmación del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien reportó que el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, cuenta con un esquema de protección. Sin embargo, García Harfuch ha subrayado que no existen amenazas concretas en contra de Rocha Moya, ni indicios que lo vinculen al crimen organizado.
La medida de protección se ha implementado tras una evaluación de riesgo realizada por el Servicio de Protección Federal. García Harfuch aclaró que esta decisión no fue una solicitud del propio exgobernador, sino una recomendación basada en el contexto de violencia que ha afectado a varios exfuncionarios en el país. De hecho, el esquema no es de gran magnitud, ya que involucra a un número reducido de elementos de seguridad.
El secretario fue claro al afirmar que esta medida es preventiva, destacando que no hay evidencia que sugiera que Rocha Moya podría ser objeto de un ataque. En contraste, mencionó que otros individuos mencionados en acusaciones provenientes de Estados Unidos no gozan de este tipo de protección, lo cual añade un matiz interesante a la situación.
En cuanto a los señalamientos en contra del gobernador con licencia, García Harfuch reafirmó que no se cuenta con pruebas que lo relacionen con actividades delictivas. Aseguró que no ha habido obstrucciones por parte del gobierno estatal en las operaciones de seguridad y que, hasta ahora, las autoridades mexicanas no han recibido información adicional de fuentes estadounidenses, más allá de la ya entregada a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República.
Asimismo, el secretario reconoció un reciente aumento en la violencia en Sinaloa, donde se han registrado días con múltiples homicidios. No obstante, desestimó que estos hechos estuvieran relacionados con la licencia de Rocha Moya, indicando que varios de los incidentes recientes están ligados a actividades de narcomenudeo y disputas entre grupos criminales.
Esta situación refleja la compleja realidad que enfrenta Sinaloa, donde la violencia, aunque escalofriante, no parece estar directamente conectada con el exgobernador. A medida que avanza el tiempo, la atención del público y de las autoridades continuará enfocándose en cómo se desarrollan estas dinámicas de seguridad en la región.
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