Durante el periodo conocido como Sakoku en Japón, se implementó una política de aislamiento que prohibía el contacto y el comercio con extranjeros, incluyendo a la Nueva España. Este periodo, que abarcó desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, tuvo como objetivo principal mantener la estabilidad y el control en la sociedad japonesa.
El Sakoku fue una medida extrema tomada por el shogunato Tokugawa que limitaba drásticamente las interacciones con el mundo exterior. Las únicas excepciones permitidas eran para los holandeses y chinos, quienes fueron confinados en la isla de Dejima en Nagasaki para comerciar con Japón.
Durante este tiempo, Japón se mantuvo aislado y cerrado al comercio internacional, lo que resultó en un estancamiento económico y tecnológico en comparación con otras naciones que estaban experimentando la Revolución Industrial. Sin embargo, este aislamiento también permitió que Japón mantuviera su cultura y tradiciones sin la influencia extranjera.
El Sakoku llegó a su fin en 1853 cuando el comodoro Matthew Perry de los Estados Unidos llegó a las costas japonesas exigiendo la apertura del país al comercio internacional. Este evento marcó el inicio de la era Meiji en Japón, que trajo consigo reformas modernizadoras y una apertura hacia el mundo exterior.
En resumen, el Sakoku fue un periodo en la historia de Japón en el que se implementó una política de aislamiento para proteger la sociedad japonesa de influencias extranjeras. Aunque tuvo consecuencias tanto positivas como negativas, su legado perdura en la cultura japonesa hasta el día de hoy.
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