En una encantadora ceremonia celebrada en el impresionante paisaje de Sun Valley, el novio se presentó con un tuxedo marrón chocolate de la prestigiosa casa Ferragamo, complementado con zapatos de la misma marca y elegantes accesorios de Platt Boutique. El toque final de este atuendo incluyó unas exclusivas gafas de sol de Oliver Peoples. La vestimenta del cortejo nupcial, por otro lado, adoptó un estilo de romance gótico, con todos vistiendo de negro, gracias a las creaciones de De La Vali y Shona Joy.
La elección de las alianzas para los recién casados fue un asunto de último minuto. Emma recordó la anécdota de cómo, justo una semana antes de la boda, llegaron a Tiffany & Co. sin cita y en ropa casual. Sin embargo, la actitud acogedora del personal les permitió encontrar algunas joyas perfectas. Emma inicialmente decidió no usar una alianza, insegura acerca de cómo encajaría con su anillo vintage, pero los expertos de Tiffany le ofrecieron una opción de Elsa Peretti que se adaptaría a la forma de su anillo. El novio, que consideraba un anillo de platino, se decidió finalmente por uno de oro, así compartieron un diseño que evocaba un aire clásico y atemporal.
El fin de semana de bodas llegó, y la pareja disfrutó de un hermoso ensayo en The Kneadery, donde amigos y familiares compartieron emotivos brindis. Un toque único de la cena fue el uso de placas con nombres estampadas en cobre y servilletas con volantes.
La celebración continuó en el Roundhouse, un restaurante de montaña que ofrecía vistas panorámicas, donde los invitados ascendieron en gondola. Emma tuvo un momento íntimo al subir con su esposo, su madre y su hijo, lo que convirtió ese trayecto en una experiencia memorable antes de la fiesta. Los asistentes recibieron bolsas de regalos personalizadas de L.L. Bean, que incluían un gorro de Wythe y golosinas locales, adicionando un detalle especial al evento.
En el gran día, los amigos y familiares se reunieron para presenciar el intercambio de votos, en un ambiente natural con un arroyo y arreglos florales por Bloom Theory. Emma, inspirada en su película favorita, “Desayuno en Tiffany’s”, caminó hacia el altar mientras sonaba una versión instrumental de “Moon River”. El hermano del novio ofició la ceremonia, que estuvo marcada por discursos sinceros y un intercambio de votos que ambos habían escrito, permitiendo un momento íntimo de conexión durante la ceremonia.
Cada uno de estos detalles contribuyó a que la boda fuera un evento extraordinario, lleno de amor y significado, y dejó una impresión imborrable tanto para los novios como para sus seres queridos.
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