Bank of America prevé un crecimiento moderado del 1.2% para el Producto Interno Bruto (PIB) de México en 2026, lo que indica una recuperación respecto al estancamiento de 2025, donde la actividad económica apenas mostró un avance del 0.4%. En una reciente conferencia de prensa remota, Carlos Capistrán, economista jefe para México, Latinoamérica y Canadá, señaló que el crecimiento del año pasado fue prácticamente nulo, lo que refleja una situación económica crítica que el país ha arrastrado durante años.
Capistrán subrayó que los riesgos asociados a este pronóstico son al alza, apuntando a un mejor desempeño de la economía estadounidense y al impacto positivo que generarán los 13 partidos de la Copa del Mundo de fútbol. Este evento podría inyectar dinamismo a la economía mexicana, alimentando el optimismo en el sector exportador, que ya había sido el motor de crecimiento en el pasado reciente.
El economista también destacó el aumento de la expectativa de crecimiento en Estados Unidos a un sólido 2.8%, lo que sugiere una potencial mejora en las exportaciones de productos mexicanos y, por ende, un impulso en el sector laboral. Este avance podría repercutir favorablemente en las remesas enviadas a México, un aspecto vital para muchas familias en el país.
Un dato relevante que mencionó fue la convocatoria realizada por Claudia Sheinbaum, presidenta de la Ciudad de México, a un grupo de economistas para abordar el bajo crecimiento económico. Capistrán hizo hincapié en la necesidad de adoptar una visión amplia y holística, más allá de analizar individualmente las razones de un crecimiento deficiente, ya que la problemática del bajo rendimiento en México es crónica y se ha agudizado a lo largo de la última década.
Particularmente alarmante es la crisis de productividad que enfrenta el país, evidenciada por una caída acumulada del 8% en una década. Esto plantea un reto considerable para la economía mexicana, que debe abordar no solo el crecimiento anual, sino también las estructuras subyacentes que impiden un avance sostenido y robusto.
La situación actual exige un enfoque integral para catalizar el desarrollo económico y resolver los problemas de productividad que han marcado el panorama mexicano. Con un entorno internacional en recuperación, México tiene una oportunidad para revitalizar su economía, pero deberá hacerlo considerando las lecciones del pasado.
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