En el artículo publicado por “El Mundo” sobre la disputa legal entre María Kodama y la Universidad de Harvard por los derechos de autor de la obra de Jorge Luis Borges, el abogado Alejandro Vaccaro hizo algunas declaraciones que han generado polémica. Además de hacer comentarios sexistas y denigrantes hacia Kodama, Vaccaro afirmó que “se creyó la dueña de Borges” cuando en realidad, según él, “Borges no tiene dueño, es del universo”. Estas palabras reflejan la falta de respeto y el menosprecio que algunos profesionales del derecho muestran hacia los derechos de autor y la propiedad intelectual.
La disputa legal se originó cuando Kodama demandó a Harvard por violar sus derechos de autor al publicar textos de Borges en un libro sin su permiso. La Universidad argumentaba que el material en cuestión estaba en el dominio público y que, por lo tanto, no requería el consentimiento de Kodama. Sin embargo, el juez encargado del caso dio la razón a la viuda del escritor y declaró que los derechos de autor sobre la obra de Borges seguían siendo exclusivos de Kodama.
Las declaraciones de Vaccaro no sólo fueron ofensivas sino que también reflejan una concepción equivocada sobre la propiedad intelectual. Aunque es cierto que Borges ya no está vivo y, por lo tanto, no puede poseer su obra de manera tangible, esto no significa que alguien más pueda hacerlo en su lugar. Los derechos de autor están diseñados para proteger la propiedad intelectual de los artistas y creadores, y permitirles controlar cómo su obra es utilizada y distribuida.
La consecuencia más preocupante de esta actitud despectiva hacia los derechos de autor es que puede llevar a la pérdida de valor y respeto por la obra de los artistas. Si los profesionales del derecho y el público en general adoptan una postura de menosprecio hacia la propiedad intelectual, es posible que la gente empiece a ver la obra de los artistas como algo que no tiene valor ni importancia. Esto podría reducir los incentivos para crear nuevas obras y hacer que las obras existentes sean menos apreciadas y valoradas.
En conclusión, la disputa legal entre Kodama y Harvard por los derechos de autor de Borges ha puesto de relieve la importancia de proteger la propiedad intelectual de los artistas y creadores. Las declaraciones del abogado Alejandro Vaccaro demuestran una actitud errónea y peligrosa hacia los derechos de autor y la propiedad intelectual en general. Es importante que se reconozca la importancia de estas cuestiones y que se tomen medidas para proteger y valorar la obra de los artistas.
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