Las autoridades de Brasil han tomado la decisión de revocar de forma permanente el permiso de operación de la aerolínea Voepass, una medida drástica que surge tras un devastador accidente aéreo que cobró la vida de 62 personas en agosto de 2024. Este incidente tuvo lugar cerca de São Paulo y ha dejado una profunda huella en la historia de la aviación brasileña, siendo la peor tragedia aérea en el país en casi dos décadas.
La Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) comunicó anoche la cancelación del certificado de operador aéreo asignado a Voepass, tras haber suspendido previamente sus operaciones en marzo de este año. Según la ANAC, la decisión se tomó tras confirmar “fallas graves y persistentes” en el sistema de mantenimiento de la aerolínea, que no fueron corregidas pese a las múltiples inspecciones. La multa impuesta a Voepass asciende a 570,400 reales, equivalente a aproximadamente 102,000 dólares.
El chino incidente del 9 de agosto involucró un vuelo que cubría la ruta entre Cascavel y São Paulo. El avión se precipitó en una zona residencial de Vinhedo, resultando en la tragedia que dejó a 58 pasajeros y cuatro tripulantes sin vida. Un mes después, un informe preliminar de la investigación identificó problemas en el sistema de deshielo de la aeronave, lo que llevó a la ANAC a realizar inspecciones exhaustivas.
Durante estas revisiones, se encontró que la aerolínea no había cumplido con varios ítems de inspección de mantenimiento que eran obligatorios. Ante esta situación, en octubre, la ANAC ordenó que Voepass limitara sus destinos y aumentara los tiempos de mantenimiento en tierra para sus aviones.
La suspensión inicial de las operaciones de Voepass había entrado en vigencia en marzo, después de que se detectaran incumplimientos sistemáticos durante una inspección de febrero. Fundada en 1995 bajo el nombre de Passaredo, la aerolínea había logrado establecer conexiones a 15 destinos en Brasil.
Las decisiones de la ANAC reflejan una creciente preocupación por la seguridad en la aviación, resaltando la importancia de mantener altos estándares en los sistemas de mantenimiento para garantizar la seguridad de los pasajeros. Este trágico suceso subraya la necesidad de un compromiso inquebrantable con la seguridad aérea en Brasil y podría influir en futuras regulaciones y auditorías en el sector.
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