El gobierno brasileño se vistió de gala tras la toma de posesión de dos ministras: Sonia Guajajara, que hace historia como titular del recién creado Ministerio de los Pueblos Indígenas, y Anielle Franco, hermana de la asesinada concejala Marielle Franco y un potente mensaje como nueva ministra de Igualdad Racial. La ceremonia que dio inicio a su mandato se celebró entre fuertes medidas de seguridad que desactivaron la amenaza de nuevas marchas bolsonaristas. Al final de la tarde, el escenario en el exterior era una fila de invitados especialmente con líderes indígenas con vistosos tocados de plumas que hacían sonar sus maracas para celebrar su histórica llegada al poder.
Ministerio de los Pueblos Indígenas
Brasil inaugura el inédito Ministerio de los Pueblos Indígenas y por primera vez contará con una ministra indígena. Guajajara, una reconocida activista que ahora se ha rodeado de un equipo 100% indígena, resaltó en su discurso la urgencia de proteger los territorios de las poblaciones nativas y el medio ambiente, pero no pasó por alto lo que ocurrió en la capital brasileña hace unos días. Citando a su colega la ministra Franco, proclamó: “Convocamos a todas las mujeres de Brasil para decir juntas: ¡nunca más vamos a permitir otro golpe en nuestro país!”, y enseguida se unió a los gritos de los cientos de invitados que pedían que no haya amnistía para los golpistas detenidos. La nueva ministra asumió que no será fácil “superar 522 años en cuatro”, pero dijo estar dispuesta a luchar “para retomar la fuerza ancestral” del alma y el espíritu brasileño. “Nunca más un Brasil sin nosotros”, zanjó. Los indígenas de Brasil, unas 800.000 personas, habitan el 12% del territorio de este país de 210 millones de habitantes.
Anielle Franco, visiblemente emocionada, recordó a su hermana Marielle, la concejala de Río de Janeiro que fue brutalmente asesinada en 2018. “He dedicado cada minuto de mi vida a luchar por la justicia, defender la memoria, multiplicar el legado y regar las semillas de mi hermana”, afirmó la ministra. Se comprometió a fortalecer la Ley de Cuotas, que reserva plazas en las universidades públicas para estudiantes pobres y negros, a aumentar el número de funcionarios públicos negros en puestos de decisión y relanzar el plan para disminuir la mortalidad de los jóvenes negros, el grueso de las víctimas entre los 50.000 asesinatos que Brasil suma de media cada año.
La ceremonia, con la que concluyó la toma de posesión de los 37 nuevos ministros, estuvo llena de momentos simbólicos, empezando por la interpretación del himno nacional, cantado en lengua ticuna, el pueblo indígena más numeroso de la Amazonia brasileña, o el sonido de los tambores de los rituales de las religiones de matriz africana. Al terminar, el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó entre aplausos una ley, propuesta hace años, que eleva las penas para casos de racismo.
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