El Templo de Santo Domingo de Guzmán, una joya arquitectónica de la ciudad de Oaxaca de Juárez, se erige como un testigo silente de la rica y tumultuosa historia de la región durante más de cuatro siglos. Su imponente fachada y nave central han permanecido en constante diálogo con el cerro del Fortín, atestiguando la vibrante vida pública de la quingentésima ciudad.
Construido con cantera verde que se transforma, bajo la luz del sol, en tonalidades de naranja y marrón, este edificio emblemático representa una de las obras más significativas del arte barroco en México. Su diseño destaca, especialmente, por el sobrio frontispicio adornado con diez esculturas de santos dominicos en sus nichos. Sin embargo, lo que verdaderamente asombra es la exuberante decoración en el interior, que combina blanco y dorado en altorrelieves de formas geométricas y enredaderas. Esta decoración intricada en su nave central incluye frescos y retablos que narran historias tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Desde su fundación por la Orden Dominica durante la transición de los siglos XVI y XVII, el templo ha sido un símbolo perdurable de la cultura y la historia locales. En tiempos de conflicto, como durante la Guerra de Independencia y las guerras del siglo XIX, fue transformado en cuartel militar. A pesar de estos desafíos, el templo ha sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 1979 y ahora resplandece con una luz propia, especialmente con la reciente instalación de iluminación nocturna.
La inauguración de esta iluminación, que tuvo lugar recientemente bajo un cielo despejado, convierte a la fachada del templo en un espectáculo digno de admiración. Este proyecto, a cargo de la empresa española Iberdrola y el programa México Brilla, busca realzar la belleza de monumentos y edificios emblemáticos en todo el país. La iluminación del Templo de Santo Domingo es la segunda de este tipo en Oaxaca, tras la reciente remodelación de la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.
Iberdrola ha instalado 46 luminarias LED de alta precisión alrededor del templo. Este proceso involucró un registro detallado del edificio utilizando tecnología de drones, lo que facilitó diversas simulaciones de iluminación. Roberto Lurueña, director de la empresa Varona, destacó la larga jornada de colaboración con múltiples entidades gubernamentales para asegurar que cada detalle del proyecto fuera considerado.
El conjunto presenta un diseño en el que la iluminación busca no opacar al templo. Se desea que, al anochecer, el monumento parece irradiar luz de forma natural, sin revelar la ubicación de los reflectores. Este esfuerzo fue inaugurado por el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, junto a diversas autoridades locales y de la empresa encargada.
Por otra parte, el antropólogo Omar Vázquez Herrera, director del Centro INAH Oaxaca, reacondicionó recientemente el espacio, asegurando que el templo, uno de los más impresionantes de México, ha mantenido su estado desde la última restauración importante en 1998. Sin embargo, algunos daños por humedad fueron tratados el año pasado, y está programada una nueva intervención para estabilizar las torres del campanario en 2025 debido a la actividad sísmica de la zona. Esta intervención se estima que costará alrededor de tres millones de pesos, complementando los 4.5 millones que se invirtieron en la restauración previa.
De este modo, el Templo de Santo Domingo de Guzmán no solo sigue siendo un ícono cultural de Oaxaca, sino que también representa un compromiso conjunto por su conservación y promoción, asegurando que siga brillando para las futuras generaciones.
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