Por fin. Libre de su padre y su tutela. Después de 13 años, Britney Spears podrá tomar decisiones por sí misma y sobre su fortuna de más de 60 millones de dólares. La prisión en la que vivía Britney y el silencio que la rodeaba se quebraron ambos el pasado mes de junio, cuando la intérprete de Baby One More Time relató ante un tribunal de Los Ángeles el infierno vivido bajo las órdenes de su progenitor. Oficialmente, el señor Spears deja de controlar cada minuto y cada dólar de la vida de Britney. Mientras tanto, la juez Brenda Penny ha nombrado a un contable como el tutor legal transitorio de las finanzas de la estrella.
Hoy era el día. La jornada en la que Britney Spears se encontraba más cerca que nunca de la libertad que llevaba reclamando desde hace 13 años. Desde que el pasado junio diera un testimonio doloroso a través de Zoom del infierno que había sido su vida. “Señoría, mi padre debería estar en prisión”, dijo la artista para la conmoción mundial de sus seguidores. El equipo legal de la cantante amenazó entonces con tomar medidas legales contra la familia Spears por el daño hecho. Britney no estuvo presente hoy en la sala del juzgado. Los padres de la estrella, Jamie y Lynne Spears, comparecieron a través de Zoom, junto con el abogado de Britney, Mathew Rosengart. Quienes sí estuvieron desde primera hora de la mañana fueron sus seguidores, esos que han creado un movimiento bajo el lema Free Britney (Liberad a Britney).
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Movimientos para su liberación, documentales. Una ola de protesta se inició en 2019 cuando saltaron todas las alarmas. Britney no estaba bien, por mucho que ella lo declarara en su cuenta de Instagram. Los dos últimos documentales lo prueban. Muestran el manejo por parte de uno de los padres más famosos el planeta de una mujer que fue privada de poder tomar la más mínima decisión sobre su vida. Para el abogado de la artista, que finalmente ella misma pudo elegir el pasado mes de julio, Mathew Rosengart, Britney debía de acabar “con la pesadilla kafkiana impuesta por su padre, para que tanto su dignidad como sus libertades más básicas” fueran restablecidas.
El adjetivo de kafkiano ha llegado a no hacer honor a su definición. Según las últimas informaciones escandalosas -reveladas en el documental del diario The New York Times-, la intérprete ha estado sometida a vigilancia de forma constante, incluso en sus momentos más privados, al igual que lo ha estado su gente más cercana. Según el diario neoyorquino, el padre de la estrella puso en nómina a una empresa de seguridad para controlar a la cantante y saber todo lo que hablaba, no solo en público sino también en privado, por ejemplo es su dormitorio o charlas con su novio y sus hijos.
La audiencia de este miércoles para exponer ante el juez los argumentos sobre finalizar la tutela estaba fijada para el pasado 28 de enero pero finalmente ha llegado en otoño. El padre de Spears se convirtió en tutor legal de Britney en 2008, durante un periodo marcado por un comportamiento errático de la cantante en el que llegó a perder la custodia de sus hijos. Junto a un fideicomiso, Jamie Spears ha supervisado por decisión judicial desde las finanzas hasta los detalles más minúsculos de la vida de la cantante desde que esta sufrió un colapso nervioso ante los ojos del mundo. La artista, que lleva sin cantar desde finales de 2018, alzó en junio la voz con un testimonio desgarrador. “Señoría, mi papá y todos los involucrados en esta custodia, incluida mi manager, que tuvo un papel clave en mi castigo… deberían estar en prisión”, dijo la estrella.


