La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, se dirigió a la población en un reciente evento, instando a los participantes de la segunda marcha contra la gentrificación a que se manifiesten de manera pacífica. Este llamado, en respuesta a los disturbios que ocurrieron durante la primera movilización, enfatiza la importancia de la civilidad en el ejercicio del derecho a la protesta.
Brugada Molina, durante un recorrido por Santa Úrsula Coapa en la alcaldía de Coyoacán, reafirmó su compromiso con la libre manifestación, un derecho considerado fundamental dentro de la vida democrática de la capital. “La Ciudad de México es un espacio que defiende y promueve la libertad de expresión”, declaró, subrayando la necesidad de que la movilización se realice sin poner en riesgo a otros ciudadanos.
En su discurso, la mandataria hizo énfasis en la importancia de que los actos de protesta se lleven a cabo en un marco de respeto y consideración hacia todos los ciudadanos involucrados, tanto manifestantes como transeúntes. “Sí a la movilización, pero en paz; sí al derecho de manifestarse, pero sin afectar a terceros”, insistió, dejando claro que el propósito de la protesta debe ser la búsqueda de bienestar común.
Además, anunció que el Gobierno de la Ciudad implementará un protocolo de actuación centrado en los derechos humanos. Este protocolo tiene como objetivo garantizar la seguridad e integridad de los participantes en las manifestaciones, así como de quienes residen o transitan en las áreas afectadas.
Brugada Molina también lanzó un mensaje de unidad: “No se trata de perjudicar a nadie, sino de construir bienestar para todas y todos”. Este enfoque busca promover un diálogo constructivo y pacífico en torno a la problemática de la gentrificación, un fenómeno urbano que ha generado tensiones en diversas comunidades de la CDMX.
La información se presenta en un contexto donde las movilizaciones son un reflejo de la preocupación social por el impacto de la gentrificación y la necesidad de equilibrar el desarrollo urbano con el respeto a los derechos de los habitantes de la ciudad. La jornada programada representa una oportunidad no solo para alzar la voz, sino también para hacerlo de manera que se respete la convivencia pacífica y se fortalezcan los lazos comunitarios.
Este contenido refleja la situación actual en la capital mexicana hasta el 19 de julio de 2025, y se prevé que las movilizaciones sigan generando debates sobre la protección de los derechos de los ciudadanos en el contexto de un cambio urbano que afecta a los grupos más vulnerables.
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