El Buffalo AKG Art Museum se embarca en una nueva etapa con la reciente promoción de Cathleen Chaffee como directora artística y Jillian Jones como directora ejecutiva, a partir del 1 de noviembre. Este cambio ocurre tras la salida de Janne Sirén, quien dirigió la institución durante 13 años y dejó un legado mixto en su despedida en octubre.
Alice F. Jacobs, presidenta de la junta del museo, resalta que la transformación de la institución ha sido notable gracias al impacto de las dos nuevas líderes. Su nombramiento doble refleja un enfoque audaz y progresista, alineado con la evolución del museo, que ha empezado a implementar un plan estratégico destinado a consolidar su posición como un ente cultural ágil e innovador a nivel global.
Ambas damas aportan más de 30 años de experiencia combinada en el ámbito museístico, de los cuales casi 25 años han sido dedicados al Buffalo AKG. En este tiempo, han estado al frente de la exitosa expansión del museo, que requirió una inversión de 230 millones de dólares y atrajo a un número récord de visitantes tras su reapertura, alcanzando los 340,000.
Pese a los logros, la salida de Sirén se vio ensombrecida por problemas relacionados con un préstamo de bajo interés que supuestamente utilizó para adquirir su casa, lo que generó controversia y cuestionamientos sobre su gestión. Sin embargo, se informó que la deuda fue saldada y que su decisión de abandonar la dirección no se vinculó directamente a estas acusaciones.
Jones, quien llegó al museo en 2015 tras una trayectoria en el Virginia Museum of Fine Arts, ha desempeñado un papel crucial en la recaudación de fondos para la expansión. Su enfoque en la curiosidad y la complejidad de las experiencias artísticas promete guiar al Buffalo AKG a través de un futuro prometedor.
Por su parte, Chaffee trae consigo una sólida formación académica, con un doctorado de la Universidad de Nueva York y experiencia en instituciones de prestigio como el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su visión para el museo se centra en no solo preservar grandes historias, sino también en dar forma a su futuro, destacando la importancia de las conversaciones que surgen de las obras de arte que se exhiben.
Esta doble promoción representa más que un simple cambio de liderazgo; es un paso decidido hacia una nueva era en la que el Buffalo AKG Art Museum busca superar su pasado y posicionarse como un faro de innovación y excelencia artística. Con Chaffee y Jones al timón, se anticipa una trayectoria que prioriza la conexión con el público y un compromiso renovado con la comunidad artística.
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