En tiempos de incertidumbre geopolítica, la demanda de refugios antibombas ha alcanzado niveles sin precedentes. Desde el comienzo de la reciente guerra en Oriente Medio, Ron Hubbard, propietario de Atlas Survival Shelters, ha visto cómo su teléfono no para de sonar. Con clientes que llaman desde lugares tan remotos como Catar, Pakistán y Dubái, las solicitudes por refugios capaces de resistir ataques aéreos han aumentado notablemente.
La sede de Hubbard, situada en Sulphur Springs, Texas, ha recibido numerosas consultas, especialmente de países del Golfo como Baréin, Catar y Kuwait. “Abrimos nuestra oficina en Dubái justo antes de que comenzara la guerra, lo que ha sido oportuno en función de la creciente demanda”, comenta Hubbard sobre la abrupta expansión de su negocio. A pesar de las declaraciones del expresidente Donald Trump, que indicarían que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán serán breves, la inquietud entre la población ha motivado un aumento en la búsqueda de estas instalaciones de seguridad.
A nivel nacional, la tendencia se repite. En la planta de Hubbard, hay instalaciones listas para ser enviadas a clientes en distintos puntos de Estados Unidos. “Espero que nuestras ventas globales superen las de los últimos tres años en solo dos meses”, asegura Hubbard, mientras atiende a un cliente de Florida que busca un refugio para diez personas.
La confidencialidad es crucial para muchos de sus clientes, quienes a menudo se comunican a través de sus representantes legales. Sin embargo, algunos han optado por hacer públicas sus adquisiciones. Entre ellos se destaca Andrew Tate, expeleador e influenciador, así como el conocido youtuber MrBeast, para quien Hubbard construyó un búnker en el pasado. Incluso celebridades como Kim Kardashian y magnates tecnológicos como Mark Zuckerberg han solicitado sus servicios.
El costo de un refugio básico, destinado a albergar a cuatro personas por hasta una semana, ronda los 25,000 dólares, mientras que las versiones más complejas pueden superar varios millones, dependiendo de las necesidades específicas que se deseen satisfacer. Hubbard aclara que no solo se preparan para situaciones extremas, sino que hay quienes invierten en un refugio por precaución ante posibles conflictos armados.
Las estructuras pueden fabricarse en la planta de Texas y transportarse al destino del cliente, o construirse directamente en el terreno. Con una profundidad recomendada de hasta tres metros, los refugios ofrecen protección no solo de bombardeos, sino también de radiación. Todo refugio cuenta con sistemas de desinfección, ventilación y almacenamiento de suministros básicos como agua y energía. Algunos incluso incorporan luxos como conexiones de televisión y áreas de descanso.
Los tiempos han cambiado, y lo que antes podía verse como un gasto extravagante, ahora se considera una inversión sensata. “Aquellos que solían llamar locos a quienes adquieran refugios ya no lo hacen”, afirma Hubbard, reflejando un cambio de percepción en la opinión pública sobre la seguridad personal en un mundo incierto.
(Actualización: los datos corresponden a la fecha 2026-03-12 11:48:00)
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