Los fabricantes BYD y Tesla enfrentan una dura realidad tras el anuncio del arancel del 50% propuesto por México para los autos importados de China. Esta medida podría transformar drásticamente el panorama del mercado de autos eléctricos en México, afectando principalmente a estos dos gigantes, mientras que los tradicionales “Tres Grandes” de la industria automotriz estadounidense —General Motors, Ford y Stellantis— se verían poco afectados gracias a un decreto de 2003 que les permite importar vehículos a bajo costo.
El arancel, que se eleva del 15% anterior, impactará a vehículos eléctricos y de combustible provenientes de varios países sin acuerdos comerciales con México, como Corea del Sur, India, Indonesia y Rusia. Sin embargo, los analistas coinciden en que las consecuencias más significativas recaerán sobre aquellos fabricados en China, limitando el crecimiento de BYD en el país. Este incremento ha sido calificado como un “punto de inflexión” por Eugenio Grandio, presidente de la Electro Movilidad Asociación México (EMA), quien subrayó la agresividad de esta medida.
A pesar de que el plan aún está sujeto a la aprobación del Congreso mexicano, donde el partido Morena, de la presidenta Claudia Sheinbaum, tiene mayoría, su alcance parece diseñado para proteger la industria automotriz estadounidense. Esto se debe a que, a diferencia de BYD y Tesla, los tres gigantes estadounidenses cuentan con plantas de producción en México, lo que les proporciona un resguardo ante estos nuevos aranceles.
Las tensiones han llevado a que tanto Tesla como BYD reconsideren sus planes de expansión en el país. Tesla, que había proyectado construir su fábrica más grande en el mundo en el norte de México, suspendió la construcción el año pasado debido a factores como la presión económica y la incertidumbre del mercado global. Aún así, la compañía mantiene un stock de vehículos Model 3 y Model Y traspasados desde su planta en Shanghái, lo que podría ofrecerle cierto margen de maniobra.
Por su parte, BYD ha mostrado un crecimiento notable, habiendo vendido cerca de 40,000 unidades en México en 2024, lo que constituyó casi la mitad de todos los autos eléctricos e híbridos enchufables vendidos en el país. Aunque sus planes para establecer una fábrica se encontraron con obstáculos regulatorios, la empresa ha sabido capitalizar los bajos costos laborales en China y los subsidios gubernamentales para ofrecer precios competitivos.
El llamado de China a México para reconsiderar la implementación de estos aranceles resuena en el contexto más amplio de las relaciones comerciales entre ambos países. La preocupación de los fabricantes sobre el impacto de las regulaciones se une a la opinión de expertos, quienes ven en los nuevos aranceles una oportunidad para que los fabricantes estadounidenses revaliden su presencia en un mercado en crecimiento.
La situación es un reflejo del actual desarrollo del sector automotriz en México, un mercado que, si bien muestra signos de prosperidad, se enfrenta a cambios estructurales que podrían definir su futuro en el contexto norteamericano.
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