En la agitada y compleja urbanidad de la Ciudad de México, el fenómeno de las inundaciones presenta un desafío persistente. Cada año, se registran más de 400 inundaciones, con Iztapalapa y Tlalpan como las alcaldías más afectadas. Aunque la cifra ha mostrado una tendencia a la baja en los últimos dos años, aún supera los registros de años anteriores como 2017, 2019 y 2020.
El escenario se torna más preocupante cuando se observa que, pese a un incremento en el presupuesto para el sistema de aguas de la ciudad bajo la administración actual de Clara Brugada Molina, este sigue siendo inferior a lo asignado en años anteriores, específicamente en 2019 y 2020. Durante el periodo de 2016 a 2024, se reportaron, en promedio, 516 inundaciones anuales, con extremos que fluctúan entre 282 y 1,116 eventos, reflejando un patrón que no parece ceder.
De los 1,482 casos de inundaciones en los últimos tres años, Iztapalapa acumula la mayor parte, con 320 eventos, mientras que Tlalpan le sigue con 267. En el año 2024, las cifras apuntan a 92 inundaciones en Iztapalapa y 64 en Tlalpan, destacando colonias como Héroes de Padierna y Santa Martha Acatitla entre las más afectadas. La situación ha forzado a las autoridades a actuar con un plan interinstitucional denominado “Tlaloque”, destinado a mitigar el impacto de las lluvias en la población.
En este contexto, el gobierno capitalino ha establecido un presupuesto de 1,570 millones de pesos para el drenaje y equipamiento, con una parte significativa destinada al reemplazo de redes de drenaje y la compra de tecnología para la gestión de emergencias. Este esfuerzo contempla acciones preventivas como el desazolve de 270 kilómetros de drenaje y la limpieza de coladeras pluviales.
La infraestructura de drenaje, compuesta por más de 11,000 kilómetros de red, enfrenta retos notables debido a la acumulación de basura que obstruye las coladeras, así como a problemas de diseño que han reconfigurado las pendientes necesarias para el adecuado flujo del agua. Esto ha llevado a un incremento en la necesidad de sistemas de bombeo para evitar el estancamiento de aguas residuales.
Expertos en política hídrica han señalado que, para abordar de manera efectiva las inundaciones recurrentes, es urgente la construcción de más vasos de regulación, así como la exploración de jardines de lluvia y pozos de infiltración. La complejidad del problema se ve ampliada por la coexistencia de redes de drenaje y pluviales, un diseño que representa un reto económico considerable y que necesita soluciones innovadoras y sustentables.
La intersección de estos factores subraya la vigilancia que deben mantener tanto las autoridades como la ciudadanía para enfrentar un fenómeno climatológico que, aunque tradicionalmente sucede, adquiere durante periodos de mayor intensidad un carácter devastador. Los esfuerzos conjuntos y un enfoque proactivo serán fundamentales para mitigar el impacto de las inundaciones en la capital mexicana y garantizar la seguridad de su población.
Esta información se basa en datos recopilados hasta el 7 de junio de 2025 y refleja el estado de situación en la Ciudad de México respecto a las inundaciones y las acciones de mitigación implementadas hasta ese momento.
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