Henri Matisse, el renombrado artista del siglo XX, desafió las probabilidades y se levantó de una grave enfermedad que casi le cuesta la vida en 1941. Conocido como “Le ressuscité” por las monjas que cuidaron de él en la Clinique du Parc de Lyon, Matisse pidió a los médicos tres años más para vivir, y recibió 13, tiempo que utilizó para producir algunas de sus obras más notables. Su legado se celebra en una extensa exposición que reúne 300 obras en el Grand Palais de París, desde el 24 de marzo hasta el 26 de julio.
La exhibición presenta no solo los célebres collages de papel cortado, sino también una completa recopilación de su producción desde 1941 hasta su fallecimiento en 1954. Los visitantes podrán admirar maquetas y grabados de Jazz, los bocetos improvisados de la secuencia Themes and Variations, y sus últimas pinturas tanto de interiores como de figuras, creadas en Vence entre 1946 y 1948. Un aspecto destacado de su carrera, los diseños de ventanales para la Chapelle du Rosaire, culminaron en 1951, un proyecto que él consideraba su mayor logro.
La curadora Claudine Grammont subraya la relevancia de esta muestra, señalando que la última etapa de Matisse no ha sido suficientemente reconocida en París. La exposición no solo busca corregir esta omisión, sino también acentuar la historia del museo y de la colección nacional francesa, que comenzó a adquirir obras del artista justo después de la guerra, cuando se le veía como un símbolo de libertad.
Un interés particular de Grammont es explorar los períodos tardíos de los artistas, subrayando la urgencia con la que Matisse creó tras su operación. A pesar de las dificultades físicas que enfrentó, su obra desborda color y una aparente simplicidad que oculta una lucha interior. Estas dimensiones complejas de su arte reflejan su famoso deseo de que sus creaciones ofrecieran el “influjo sereno de un buen sillón”.
La muestra también intenta recrear la atmósfera rica y vibrante del estudio de Matisse en Niza, donde las formas y colores se entrelazaban en un entorno casi inmersivo. Aunque las obras serán presentadas enmarcadas, la intención es llevar al público a la rica experiencia sensorial que Matisse vivió a través de su arte.
Además de la exposición en París, se anuncian otros eventos relacionados con Matisse en diversos lugares. El Baltimore Museum of Art albergará tres exposiciones en marzo, que incluyen una colaboración con el pintor contemporáneo Louis Fratino y un enfoque en la relación del artista con la poesía antillana. Mientras tanto, en Nueva York, Acquavella Galleries presentará obras que abarcan toda su carrera hasta la década de 1940, y en Chicago se dedicará una muestra a sus icónicos grabados de Jazz.
Este 2026, el legado de Matisse resuena con fuerza en los escenarios artísticos contemporáneos, un testamento a su visión seminal y su influencia inquebrantable en el mundo del arte.
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