La Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (APAR) ha hecho un llamado de atención sobre el estado del mercado de renta vacacional en Quintana Roo tras el cierre de 2025. Los datos revelan un descenso notable del 8% en el valor del mercado, lo que ha generado inquietud entre los profesionales del sector. Manuel Lozano, presidente de la APAR, informó que en el último año se lograron generar aproximadamente 686 millones de pesos por los servicios prestados, en comparación con los 747 millones de pesos del año anterior.
La disminución también se refleja en la tasa de ocupación, que cayó de 50.7% en 2024 a 47.6% en 2025, mostrando una reducción de 3.1 puntos porcentuales. Entre las razones detrás de estos descensos se destaca la sobreoferta de unidades en renta y las regulaciones más estrictas impuestas por los gobiernos municipales.
Cancún, aunque sigue siendo el mercado más grande del Caribe mexicano con más de 17,000 propiedades en alquiler, enfrenta la presión de precios a la baja como resultado de esta sobreabundancia de ofertas. A pesar de la gran variedad de opciones, las tarifas están en un proceso de abaratamiento, según Lozano.
Por otro lado, Playa del Carmen continúa desarrollándose con inversiones inmobiliarias significativas. La conectividad de la zona, su atractivo como destino urbano-resort y la demanda consistente por parte de turistas nacionales e internacionales contribuyen a este auge. Sin embargo, el ayuntamiento de Playa del Carmen ha anunciado la implementación de licencias obligatorias para las rentas de corta estancia en 2026, buscando regular el impacto sobre el mercado residencial y prevenir burbujas especulativas.
Tulum, en contraste, está atravesando un ajuste considerable, con tasas de ocupación que han caído por debajo de otros destinos populares. Esto se atribuye a una saturación del mercado, problemas de infraestructura y un cambio en las preferencias de los viajeros, quienes ahora optan por experiencias más confiables y estandarizadas. Según Lozano, se esperaban proyecciones de crecimiento, pero los datos de ocupación reflejan una situación complicada.
A pesar de estos desafíos, el segmento de hoteles tradicionales ha comenzado a mostrar signos de recuperación hacia finales de 2025, promediando ocupaciones elevadas, mientras que las rentas vacacionales continúan a la zaga.
De cara a 2026, los pronósticos son más optimistas. Se espera un aumento en la demanda turística, tanto nacional como internacional, impulsado por eventos globales como el Mundial 2026. Esto podría beneficiar tanto a los mercados consolidados como a los nuevos desarrollos de hospedaje en Quintana Roo.
Las perspectivas apuntan a que, a medida que el mercado se adapta a las nuevas regulaciones y condiciones, la recuperación será inevitable, ofreciendo nuevas oportunidades para los administradores y profesionales de la renta vacacional en la región.
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