En abril de 2025, el déficit comercial de Estados Unidos sufrió una notable reducción, cayendo un 55.5% hasta situarse en 61,600 millones de dólares; este representa el nivel más bajo desde septiembre de 2023. Esta disminución se produjo en un contexto en que las importaciones se desplomaron, un hecho sin precedentes, impulsado por la disminución de la anticipación hacia nuevos aranceles.
La Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio reveló que los datos anteriores de marzo fueron corregidos, mostrando que el déficit había alcanzado un récord histórico de 138,300 millones de dólares, una cifra inferior a los 140,500 millones de dólares previamente reportados. Los economistas que consultó Reuters esperaban una reducción más moderada, estimando que el déficit podría situarse en 70,000 millones de dólares.
En detalle, el déficit en el comercio de bienes también se contrajo, cayendo un 46.2% hasta los 87,400 millones de dólares, la cifra más bajada desde octubre del mismo año. Este comportamiento está fuertemente relacionado con la prisa por anticipar tarifas sobre las importaciones, lo que contribuyó a un aumento del déficit en el primer trimestre y a una contracción del 0.2% en el Producto Interno Bruto (PIB) en el último trimestre.
La contracción del déficit comercial despierta la posibilidad de que el comercio pueda contribuir de manera significativa al PIB en el segundo trimestre, aunque este impacto dependerá en gran medida del estado de los inventarios. En el primer trimestre, el déficit restó 4.9 puntos porcentuales al PIB, aunque esto se vio parcialmente compensado por un aumento en los inventarios debido al almacenamiento de mercancías importadas.
Asimismo, la información sugiere que las cifras de inventarios podrían ser revisadas al alza, lo que podría llevar a un incremento del PIB. No obstante, muchos analistas prevén que los efectos de comercio e inventarios se revirtan en el segundo trimestre, lo que podría reflejarse en cálculos más favorables en términos de crecimiento económico.
En abril, las importaciones de Estados Unidos descendieron un 16.3%, alcanzando los 351,000 millones de dólares. Esta caída fue notoria con la mayoría de los principales socios comerciales; las importaciones desde la Unión Europea, por ejemplo, retrocedieron más de 29,000 millones de dólares entre marzo y abril. Las importaciones desde Canadá y México también disminuyeron, mientras que en el caso de China, la reducción fue de 4,000 millones. En el plano opuesto, las exportaciones aumentaron un 3.0%, estableciendo un nuevo récord de 289,400 millones de dólares, gracias principalmente al crecimiento en suministros y materiales industriales.
Si bien se registraron superávits históricos en el comercio de bienes con países como Hong Kong, el Reino Unido y Suiza, también se notaron déficits significativos con Vietnam, Taiwán y Tailandia. El panorama general del comercio estadounidense podría verse influido por futuras decisiones sobre aranceles y represalias comerciales, lo que sugiere que su impacto en la economía de EE. UU. será un tema crítico en los meses venideros.
La información presentada ofrece un retrato claro de la situación comercial estadounidense hasta la fecha de publicación, y su evolución será fundamental para entender cómo se adaptará la economía en los próximos trimestres.
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