Los precios del oro experimentaron un notable aumento de más del 2% este viernes, impulsados por las compras tras las caídas de principios de semana. Esta fluctuación en el mercado se da en un contexto donde los inversores buscan señales claras de desescalada en el conflicto en Medio Oriente.
El oro al contado subió un 2.58%, alcanzando los 4,492.99 dólares por onza, después de tocar un máximo de 4,554.39 dólares al inicio de la sesión. Por su parte, los futuros del oro estadounidense para entrega en abril cerraron con un aumento del 2.7%, ubicándose en 4,492.5 dólares.
Daniel Pavilonis, estratega sénior de Mercado de RJO Futures, anticipa una “lenta pero constante subida en las próximas semanas”. Según Pavilonis, una resolución del conflicto con Irán podría abrir la puerta a una mayor asunción de riesgos por parte de los inversores.
Este prolongado conflicto, que se extiende por cuatro semanas, ha repercutido en la economía global, provocando un alza en los precios de la energía y los fertilizantes, lo que a su vez ha contribuido a un aumento de la inflación. Esta situación ha influido en las expectativas de la Reserva Federal, que se muestra cada vez más propensa a considerar subidas en las tasas de interés. Dichas subidas suelen tener un efecto negativo sobre el oro, aumentando el costo de mantener este activo que, por su naturaleza, no genera rendimiento alguno.
En este entorno, Commerzbank ha ajustado al alza sus previsiones de precios para el oro, elevando su objetivo de fin de año a 5,000 dólares por onza desde los anteriores 4,900 dólares. El banco también estima que el conflicto con Irán podría concluir en primavera, lo que moderaría las expectativas de futuras subidas de tasas en Estados Unidos.
Más allá del oro, otros metales preciosos también registraron aumentos. La plata al contado subió 2.55% hasta los 69.79 dólares por onza, mientras que el platino avanzó un 2.3% a 1,868.89 dólares. El paladio, por su parte, incrementó su precio en un 1.8% hasta los 1,377.25 dólares.
En el sector de metales base, el aluminio ganó 0.81% y se situó en 3,275.20 dólares por tonelada, mientras que el zinc experimentó un crecimiento del 1.01% hasta los 3,118.55 dólares. El plomo subió un 0.32% a 1,903.83 dólares, y el estaño se disparó un 3.9% a 45,830 dólares, aunque el níquel perdió un leve 0.2%, cerrando en 17,205 dólares.
En el ámbito del cobre, el contrato a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) ganó un 0.5%, alcanzando los 12,203.5 dólares por tonelada. Sin embargo, es importante destacar que el cobre ha perdido un 9% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero, lo que ha afectado el crecimiento económico global y exacerbado la inflación. Analistas de Macquarie advierten que los precios de este metal carecen de un soporte fundamental y continuarán siendo volátiles, dominados por noticias macroeconómicas y flujos de inversión.
Forward hacia el futuro, se pronostica que el fin del conflicto con Irán podría provocar una recuperación temporal de los precios, pero la acumulación de más de un millón de toneladas de existencias visibles desde principios de 2025 y las previsiones de excedentes continuos implican un alto riesgo de una corrección a la baja en los precios.
Así, la interconexión entre los conflictos geopolíticos, las políticas económicas y los mercados de materias primas continúa revelándose más compleja que nunca, y su evolución será objeto de monitoreo constante en los próximos días.
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