Los precios del petróleo experimentaron una caída brusca de más del 13% el 10 de marzo de 2026, después de haber alcanzado un máximo en más de tres años el día anterior. Este descenso se produjo tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió que la guerra en Oriente Medio podría estar cerca de su fin, lo que generó alivio sobre las preocupaciones por posibles interrupciones prolongadas en el suministro petrolero.
A las 17:36 GMT, el crudo Brent se cotizaba a 85.73 dólares por barril, tras una caída de 13.23 dólares o un 13.37%. Por su parte, el petróleo ligero estadounidense WTI perdió 14.13 dólares, un 14.91%, situándose en 80.64 dólares por barril. Esta notable caída se produjo tras el significativo aumento de los precios el lunes, cuando el Brent había alcanzado los 119 dólares por barril, una cifra que no se veía desde mediados de 2022. Este ascenso había sido impulsado por recortes de suministro anunciados por Arabia Saudita y otros productores, lo que generaba temores sobre posibles crisis en la oferta global.
El cambio en la tendencia de precios fue acentuado por una conversación telefónica entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, en la que se discutieron propuestas para una rápida resolución del conflicto. Según un asesor del Kremlin, eso ayudó a calmar los ánimos en los mercados. En una entrevista con CBS News, Trump mencionó que las operaciones contra Irán estaban “muy avanzadas” y que la situación marchaba “muy por delante” del plazo inicialmente estimado de cuatro a cinco semanas.
Expertos como Suvro Sarkar, del DBS Bank, indicaron que los comentarios de Trump sobre una posible guerra de corta duración han influido en la reacción del mercado. A pesar de la reacción exagerada al alza en el precio del petróleo el día anterior, Sarkar sostuvo que el mercado podría estar subestimando los riesgos actuales para el Brent en esos niveles.
Sin embargo, incluso si la guerra llegara a su fin, las posibilidades de una recuperación rápida de los suministros de petróleo son limitadas. Simon Flowers, presidente y analista jefe de Wood Mackenzie, subrayó que, aunque los barriles almacenados en refinerías o puertos podrían ser transportados rápidamente, la reactivación completa de la producción podría llevar semanas o incluso más tiempo si los pozos permanecen cerrados durante un largo periodo. La incertidumbre sobre la estabilidad del suministro persiste, lo que hace que los analistas continúen vigilando de cerca el desarrollo de la situación en Oriente Medio y su impacto en los mercados globales.
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