Desde la llegada de la icónica canción "Hotel California" de los Eagles en 1977, México ha experimentado un aumento notable en su temperatura, alcanzando una subida de 1.7 grados. Lo alarmante es que casi el 30% de este calentamiento ha ocurrido desde 2017, coincidiendo con la publicación de "Despacito" por Luis Fonsi.
Francisco Estrada Porrúa, líder del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), utiliza hitos musicales para enfatizar una preocupante tendencia. México está calentándose a un ritmo más acelerado que la media global, un hecho que se ha acentuado en las últimas décadas. Un estudio reciente publicado en la revista Earth System Science Data señala que el calentamiento provocado por actividades humanas se está incrementando a un ritmo sin precedentes.
La urgencia por cumplir con los Acuerdos de París de 2015, que establecen límites al calentamiento global en 1.5 grados respecto a la era preindustrial, se hace cada vez más evidente. Según Estrada, la probabilidad de eventos extremos de precipitación y temperatura ha aumentado entre tres y cinco veces en distintas regiones del país.
Recientemente, el huracán Erick tocó tierra en Oaxaca, mientras que el huracán Otis devastó Acapulco en octubre de 2023. Estas situaciones son un reflejo del cambio climático que está intensificando la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos.
El calentamiento en México se manifiesta de manera más significativa que a nivel global: mientras que el promedio mundial es de 2 grados por siglo, México presenta un incremento de aproximadamente 3.2 grados por siglo. En algunas áreas del norte del país, las tasas alcanzan hasta 6 grados por siglo, lo que incrementa considerablemente el riesgo de impactos severos en la nación.
La intensificación de eventos meteorológicos extremos, como lo demuestra el huracán Otis, que subió de tormenta tropical a huracán de categoría 5 en solo 12 horas, subraya la relación directa entre el calentamiento climático y el comportamiento de las tormentas. Estos fenómenos no solo afectan a la infraestructura física, sino que también traducen sus efectos en pérdidas económicas considerables.
Además, este cambio climático se refleja en la vida cotidiana. Las olas de calor y la necesidad de utilizar aire acondicionado son cada vez más comunes. Este fenómeno, junto con la urbanización, también contribuye al aumento de la temperatura, como es el caso de Ciudad de México, donde la urbanización ha causado un incremento local de 3 grados, fenómeno conocido como isla de calor.
Por otra parte, alrededor de 27 millones de personas en México dependen del cultivo de maíz, un recurso que ahora enfrenta rendimientos reducidos entre un 5% y un 20% en ciertos estados. Para finales del siglo, se estima que algunas regiones podrían experimentar pérdidas de hasta el 80% en sus cosechas. La incapacidad de adaptarse a estos cambios podría resultar en graves consecuencias para la seguridad alimentaria, la inflación, la inestabilidad social y los flujos migratorios.
El análisis de estos efectos subraya la necesidad urgente de adoptar medidas significativas para mitigar el calentamiento global y sus consecuencias.
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