El Abierto Mexicano de Tenis (AMT) enfrenta un desafío considerable en el panorama competitivo de los torneos de tenis, especialmente al compararse con sus contrapartes en Medio Oriente, como Doha y Dubái. Estos eventos destacan en la categoría 500 del ATP Tour, ofreciendo incentivos económicos hasta un 50% superiores a los del AMT. Así lo explica José Antonio Fernández, director de operaciones de Mextenis, la organizadora del torneo. En un contexto donde la calidad de los premios se ha vuelto crucial, el AMT se ve obligado a encontrar alternativas para atraer y retener a los mejores jugadores del mundo.
La competencia se intensificó con el reciente anuncio del Abierto de Doha, que contará en 2026 con un elenco estelar que incluye a Carlos Alcaraz y Novak Djokovic, figuras destacadas en el ranking mundial. Sin embargo, el AMT no se queda atrás. Su edición número 33, programada del 21 al 28 de febrero, ya ha confirmado la presencia de otros cuatro jugadores en el top 10, como Alexander Zverev y Lorenzo Musetti, quienes representan una muestra del atractivo del torneo en Acapulco, que ha sabido atraer a grandes estrellas como Rafael Nadal y Daniil Medvedev en años anteriores.
Más allá de los incentivos financieros, la organización del AMT apela a “el factor humano”. Fernández y su colega Álvaro Falla destacan cómo la calidez y el trato cercano que los jugadores reciben en México puede ser un elemento diferenciador notable. Este enfoque se traduce en un ambiente que prioriza la experiencia del jugador, convirtiendo el torneo en una opción atractiva no solo por el tenis, sino por la calidad de vida y la hospitalidad que ofrece el destino.
Miguel Zverev, quien ha jugado en Acapulco en ocho de los últimos nueve años, elige consistentemente el AMT a pesar de tener opciones más lucrativas. Esto seguramente es un reflejo del entorno acogedor y familiar que ofrece el evento, que a menudo se contrapone a la frialdad de otros destinos, como los de Medio Oriente. La cercanía de otros torneos importantes en el calendario, como Indian Wells y Miami, presenta un desafío adicional para el AMT, ya que muchos jugadores optan por descansar antes de esos prestigiosos eventos.
Desde la perspectiva de la competencia en la industria del tenis, el AMT se ve en una lucha constante por presentarse como una opción viable ante los atractivos presupuestales de torneos con menos limitaciones financieras. Los directores del torneo enfatizan que el diferencial no solo se encuentra en la saturación de dinero, sino en la experiencia integral que se les brinda a los jugadores y sus familias.
Una de las realidades que enfrenta el AMT es la falta de regulaciones en el ATP que limiten esta disparidad financiera entre torneos. Tanto Fernández como Falla se muestran partidarios de la libre competencia, aunque reconocen que esta puede resultar en desigualdades. Desde hace tiempo, personalidades como Roger Federer, y ahora Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, han estado en la mira del AMT, que continúa buscando formas creativas de atraer a estas grandes figuras.
Para la edición de 2026, el AMT contará con una bolsa total de 2.7 millones de dólares y un congreso inédito de entrenadores, que incluirá a figuras como David Witt y Pedro Clar. Estos esfuerzos reflejan la intención del AMT no solo de ser una plataforma competitiva, sino también de ser un referente en la industria del tenis en Latinoamérica, destacando en un entorno global donde el atractivo va más allá de lo financiero.
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