La industria del calzado en México se encuentra en un momento decisivo, tras la reciente decisión del gobierno de Claudia Sheinbaum de excluir la importación de zapatos terminados del programa IMMEX, que permitía su ingreso sin pagar impuestos. Esta medida, aplicada a productos provenientes de China, implica ahora un arancel del 25%, una acción que pretende equilibrar las condiciones para la producción nacional.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha declarado que es necesario poner fin a la práctica de importaciones a bajo costo que han desventajado a la industria mexicana. Su anuncio de que no se permitirá el IMMEX para calzado proviene de la necesidad de abordar un incremento alarmante del 159% en la importación de zapatos en los últimos años. La situación ha provocado inquietud y competencia desleal para las empresas nacionales, que luchan por sobrevivir frente a estos cambios en el mercado.
Juan Carlos Cashat, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Calzado (Canaical), ha expresado su gratitud hacia las autoridades por esta defensa de la industria, al señalar que con esta medida se busca proteger miles de empleos que sostienen a familias enteras en el país. Desde 2022, las importaciones bajo el esquema IMMEX han aumentado de 3.79 millones de pares a más de 40 millones en 2024, un crecimiento que pone en riesgo la viabilidad de la producción local.
Durante el evento de Sapica en León, Guanajuato, Ebrard resaltó la importancia de la industria del calzado como símbolo de México, anunciando que el siguiente paso será abordar el contrabando técnico que afecta aún más a los fabricantes locales. Esta fracción del comercio permite ingresar calzado al país manipulando los precios, una práctica que el gobierno busca erradicar.
Esta nueva normativa abre una puerta renovada para los productores mexicanos, que pueden exigir condiciones más equitativas en el mercado. Con la eliminación del IMMEX para el calzado, se espera que la producción nacional se fortalezca, preservando los empleos y fomentando el desarrollo económico de un sector vital para el país.
Esta situación marca un capítulo importante en la historia de la industria del calzado en México, donde la defensa de los intereses nacionales prevalece como un objetivo de gobierno y sector productivo. La batalla por la soberanía de la producción local continúa, con el firme propósito de construir un futuro más sostenible y competitivo. El compromiso del estado con esta industria resuena como un llamado a la acción para todos los involucrados, reafirmando la importancia de un mercado justo y balanceado.
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