El pasado 9 de junio de 2025, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) llevó a cabo una intervención significativa en la Sofipo Came, evidenciando una crisis de insolvencia financiera. Esta acción de la CNBV, que asume el control de la gestión de la entidad, se tomó tras detectar irregularidades contables y una pérdida de capital notable, que colocó a Came en la categoría 4 del nivel de capitalización (Nicap). Este es el nivel más crítico y señala un estado de insolvencia financiera alarmante.
La junta de gobierno de la CNBV realizó una sesión ese mismo día para evaluar la situación y tomó la decisión de suspender operaciones de Came para proteger los intereses de los ahorradores, conforme a lo estipulado en los artículos 75 y 78 de la Ley de Ahorro y Crédito Popular. Desde marzo de 2025, la CNBV había estado supervisando a Came, imponiendo medidas preventivas y notificando el inicio de un procedimiento de revocación de autorización debido a incumplimientos relacionados con los requerimientos de capitalización ante riesgos de crédito y de mercado.
A finales de diciembre de 2024, Came servía a 1 millón 371 mil 315 clientes, posicionándose como la novena entidad más grande del sector en términos de usuarios. La CNBV resalta que los fondos de los ahorradores están protegidos por el Fondo de Protección, que garantiza hasta 25,000 Unidades de Inversión (UDIS), aproximadamente 212,000 pesos, por persona, independientemente del número de operaciones realizadas con la entidad.
Sin embargo, extraoficialmente se menciona que el caso podría comprometer más de 2,600 millones de pesos pertenecientes a los ahorradores. De los 1.3 millones de ahorradores, alrededor de 14,000 tienen depósitos que superan el límite garantizado, quedando expuestos a una potencial pérdida de la cantidad que excede el monto protegido por el Prosofipo.
Los problemas en Came no son nuevos; han ido creciendo durante varios años, intensificándose en los últimos dos a tres. Atraía a los inversionistas con tasas de interés de hasta el 16% anual, un atractivo que, según la Condusef, puede ser indicativo de riesgos financieros. Esta entidad ha advertido sobre los peligros de invertir en Sofipos que prometen tasas excesivas.
La intervención de la Secretaría de Gobernación en este caso ha llamado particularmente la atención y ha suscitado cuestionamientos sobre la eficacia de la supervisión en la detección temprana de irregularidades y del deterioro del capital en estas entidades. Es una oportunidad para hacer un análisis autocrítico dentro del sistema financiero para evitar que situaciones semejantes ocurran en el futuro. Aunque casos como el de Came no ponen en peligro de forma sistémica el conjunto del sistema financiero, sí amenazan los recursos de los ahorradores y erosionan la confianza pública en un sector que busca fomentar la inclusión financiera.
Es crucial fortalecer las instituciones regulatorias para asegurar la confianza en las intermediarias autorizadas y garantizar la estabilidad del sistema de ahorro popular.
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