Alrededor de 50 aspirantes a ingresar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acompañados por sus padres, se dieron cita este lunes en la Torre de Rectoría. Su propósito era claro: exigir la implementación de exámenes presenciales para el proceso de admisión a licenciatura. Esta manifestación, que tuvo lugar el 27 de julio de 2026, a las 11:44 horas, resuena con la creciente preocupación en la comunidad educativa sobre la transparencia y equidad en el proceso de selección.
Los participantes no se hicieron esperar. Con pancartas en mano, coreaban consignas como “¡Exámenes presenciales!”, en respuesta a lo que consideran anomalías en la aplicación del concurso de ingreso. Este evento se desarrolló en el Circuito de la Investigación Científica, un lugar emblemático que ha sido testigo de numerosas luchas estudiantiles a lo largo de los años.
Los padres de familia, al igual que los aspirantes, mostraron su solidaridad, preocupados por el futuro académico de sus hijos. La demanda de un sistema de evaluación justo y transparente es un clamor que resuena en toda la comunidad universitaria, que anhela una selección que garantice la igualdad de oportunidades para todos los aspirantes.
En redes sociales, el evento fue destacado por diversos usuarios. Un video compartido en Twitter mostró momentos de la marcha, donde se evidenció la efervescencia de los jóvenes y sus padres, quienes no solo exigen cambios en el examen de ingreso, sino también una mayor atención por parte de las autoridades de la UNAM. Este tipo de manifestaciones se han vuelto cada vez más comunes, reflejando la voz de una generación que busca ser escuchada en el ámbito educativo.
La situación se torna todavía más interesante al considerar el contexto en que se desarrollan estas demandas. Las evaluaciones presenciales han sido una práctica tradicional en la UNAM, pero la reciente incorporación de métodos virtuales ha generado dudas sobre su efectividad y justeza. Los aspirantes buscan así revertir esta tendencia, defendiendo la necesidad de un examen cara a cara que permita una mejor evaluación de sus capacidades.
A medida que se acerca la fecha del examen, la presión sobre la administración de la universidad aumenta. Los responsables deben considerar seriamente las demandas de estos jóvenes y sus familias, pues el futuro de muchos depende de la respuesta que se brinde a este legítimo reclamo.
La jornada no sólo se limita a ser una marcha; se convierte en una manifestación del deseo de un cuerpo estudiantil comprometido con la transparencia y la justicia en la educación superior. El desarrollo de esta situación merece atención y seguimiento, ya que no solo afecta a los aspirantes de este año, sino también al modelo educativo que se ha venido construyendo en el país.
Esta es una actualización sobre la marcha realizada el pasado 27 de julio de 2026, que resalta la importancia del diálogo entre las autoridades educativas y las inquietudes de los estudiantes. En un contexto donde la educación juega un papel crucial en el desarrollo social y económico, la comunidad universitaria espera respuestas que garanticen una educación accesible y equitativa para todos.
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