El 13 de septiembre, la esperada pelea entre Saúl Álvarez y Terence Crawford se llevará a cabo en Las Vegas, pero con un giro inesperado: a diferencia de peleas anteriores, esta vez el evento será transmitido a través de Netflix. La decisión proviene de Turki Alalshikh, el jeque que promueve las peleas del Canelo y que había firmado un acuerdo de 400 millones de dólares para cuatro eventos. Debido a esta nueva estrategia de transmisión, el evento se aleja del tradicional modelo de PPV (pago por evento) y se estrenará sin costo adicional para los suscriptores de la plataforma.
Este enfrentamiento también promete ser simbólico, ya que muchos expertos señalan que podría ser la última oportunidad de ver a Canelo en esta icónica sede antes de su retiro, previsto en un par de años. La pelea se llevará a cabo en el estadio Allegiant, el hogar de los Raiders, que tiene una capacidad para más de 70,000 aficionados, lo que promete un espectáculo sin igual.
Sin embargo, este cambio también podría representar un golpe para TV Azteca, que no tenía asegurados los derechos de transmisión en México tras la decisión de Alalshikh. Aunque anteriormente poseía un contrato multianual, ahora la situación ha cambiado, obligando a la televisoras a renegociar pelea por pelea. Televisa también ha jugado sus cartas, moviendo su programación para enfrentar al evento y captar la atención de la audiencia.
Pese a la incertidumbre, TV Azteca se apresuró a contactar a Álvarez, pidiendo su intervención para que se pudiera transmitir el evento de manera diferida. Sin embargo, se enfrentó a la negativa de Netflix, que había establecido penalizaciones significativas por cualquier conflicto de derechos. En ese sentido, la nueva poseedora de los derechos recordó que la situación podría conllevar a multas cercanas a los 60 millones de dólares más el regreso de lo pagado.
En cuanto a la promoción del evento, Netflix ya ha comenzado a generar expectativa, presentando no solo la pelea entre Canelo y Crawford, sino un total de diez encuentros, entre ellos el de Marco Verde. Para la transmisión en español, se contará con dos veteranos de la materia: Eduardo Camarena y Marco Antonio Barrera, quienes seguramente brindarán un análisis profundo y entretenido desde ringside. Se está considerando la posibilidad de incluir a Juan Manuel Márquez en la cobertura, lo que añadiría aún más atractivo al evento.
Mientras tanto, en TV Azteca, ya se habían anunciado planes previos para transmitir el evento, anticipando al menos una cobertura diferida similar a la de eventos anteriores. Sin embargo, la falta de nuevos anuncios sugiere que la llegada de Netflix podría complicar sus esfuerzos. A pesar de la variedad de opciones de transmisión disponibles, muchos aficionados al boxeo todavía consideran que disfrutar el evento con voces familiares como la de Julián Chávez podría ser una experiencia superior.
De este modo, el 13 de septiembre promete ser un día decisivo para el boxeo, no solo por el enfrentamiento de dos titanes de este deporte, sino también por el cambio paradigmático en la forma en la que se transmite y consume el boxeo en el mundo del streaming. Las implicaciones de estos nuevos acuerdos podrían reconfigurar el panorama del entretenimiento deportivo y definir el futuro de las peleas de boxeo en México y en el resto del mundo.
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