La capacidad de almacenamiento de energía en México está a punto de experimentar un cambio drástico. Con inversiones que superan los 787 millones de dólares, se prevé que esta capacidad se multiplique al menos 8.4 veces para finales del actual sexenio. Este monumental crecimiento se atribuye a dos procesos de adjudicación de permisos a empresas privadas, que permitirán la instalación de más de 10,500 megawatts en tecnologías renovables, específicamente eólica y fotovoltaica, en los próximos cuatro años.
La primera convocatoria del gobierno para la expedición de permisos ha asignado 3,090 megawatts, mientras que se suman otros 7,411 megawatts de proyectos en desarrollo mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esto se traduce en la construcción de sistemas de almacenamiento de energía por un total de 3,150 megawatts hora. Dado un costo aproximado de 250 dólares por megawatt hora para almacenar energía utilizando baterías de ion litio, la cifra total de inversión es impresionante.
Ayallí Gurría Gallardo, directora comercial de Quartux, resaltó la importancia de estos desarrollos al afirmar que el almacenamiento de energía ha pasado de ser una opción a convertirse en infraestructura crítica. La flexibilidad que brinda es indispensable para afrontar el creciente consumo energético del país. Actualmente, hay cerca de 375 megawatts hora de capacidad de almacenamiento instalada; sin embargo, con los nuevos proyectos aprobados, este número podría crecer hasta en 740% para el año 2030.
El 3 de julio se marcará como una fecha clave, ya que se espera la entrega de garantías de seriedad para la firma de contratos con la CFE en los proyectos mixtos. Además, el gobierno está preparando otro paquete de permisos para proyectos privados de energía renovable que se alineen con las necesidades del país, lo que generará aún más inversiones.
Quartux, que opera 100 sistemas en 20 entidades del país, cuenta con más de 300 megawatts hora y tiene una impresionante participación del 80% en el mercado de almacenamiento nacional. Con los planes en curso, se estima que la compañía pueda alcanzar los 1,000 megawatts hora instalados, lo que significaría un crecimiento de tres veces solo en este año. La instalación de sistemas de almacenamiento con baterías de ion litio, que tarda aproximadamente ocho meses y cuyo costo se reduce con el tamaño del proyecto, se percibe como un paso esencial hacia un futuro energético más sostenible.
Como telón de fondo, el almacenamiento de energía no solo se erige como una medida estratégica; es una respuesta concreta a las demandas cambiantes del sistema eléctrico nacional. Con estas iniciativas, México está avanzando hacia un camino más resiliente y eficiente en su transición hacia las energías renovables.
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