La población de la paradisíaca isla caribeña de Saint Marie ya no puede dormir tranquila ni en Navidad. Justo cuando el detective Neville Parker se prepara para regresar a Manchester a pasar las Navidades, un multimillonario aparece asesinado en extrañas circunstancias. Así arranca la investigación que ocupa el primer capítulo especial navideño de Crimen en el paraíso. El episodio, de doble duración, se podrá ver en COSMO el domingo 2 de enero a las 20.30.
El caso de esta serie puede parecer sorprendente. Es uno de los mayores éxitos de la BBC, con audiencias que, desde su tercera temporada (lleva 10 emitidas y ya está renovada por otras dos entregas), no bajan de los ocho millones de espectadores de media, superando en ocasiones los nueve millones. Lo consigue con una fórmula clásica: en cada capítulo hay un asesinato y varios sospechosos entre los que el detective, ayudado por otros miembros de la comisaría, deberá encontrar al culpable. “Es un género clásico, pero tiene un giro divertido”, dice Tim Key, productor ejecutivo de la serie, en una entrevista por videollamada. “Los personajes son simpáticos, es un programa optimista, lo puede ver toda la familia… No hay muchos dramas que ofrezcan eso. Tiene corazón, eso es a lo que la gente responde”.
Por su parte, Elizabeth Bourgine, actriz que participa de forma recurrente en la serie desde sus comienzos, destaca los guiones y unos personajes que “van creciendo, con toda la historia que tienen detrás y que se va construyendo poco a poco”.
El archipiélago de Guadalupe, territorio francés en las Antillas, es el encargado de aportar el exótico trasfondo a la serie. Allí, un equipo compuesto por británicos y franceses trabaja durante casi seis meses al año en esta producción. “Es genial grabar en una isla, no me voy a quejar”, dice la actriz Joséphine Jobert, coprotagonista de la serie, desde su casa en París en otra ventana de la videollamada, “pero no es tan fácil como la gente puede pensar”.
Las altas temperaturas, combinadas con la humedad y un clima muy cambiante, dificultan las labores de rodaje. “Pero al menos los fines de semana puedes recorrer la isla, ir a la playa, a ver las cascadas…”, dice Jobert. De las complicaciones derivadas de grabar en una isla tan alejada del hogar pueden dar fe los cuatro actores masculinos que ya han protagonizado esta serie, algunos de los cuales la abandonaron por la dificultad de equilibrar vida familiar y laboral.
Para Tim Key
Producir una serie que se graba en una isla supone problemas adicionales. “Cada año sé que llegará alguna llamada con un problema que no esperaba. Este año ha sido especialmente particular. El mundo ahora es un lugar muy complicado y extraño, y la covid lo ha hecho todo más complicado”, explica el productor. Durante la grabación de la 11ª temporada, este año, el equipo tuvo que lidiar con las condiciones que marcó una pandemia que en Guadalupe golpeó más fuerte que en 2020. “Hubo un montón de confinamientos, toques de queda… Tuvimos que estar encerrados mucho más tiempo del habitual. Por suerte estamos todos sanos y todo el mundo estuvo feliz de tener trabajo. Eso sí, cuando ves la serie, en pantalla no hay rastro de covid”, continúa el productor.

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