La basura cognitiva y su impacto en la sociedad
En nuestra era digital abunda la información. Desde noticias de último momento hasta conversaciones en redes sociales, el flujo constante de datos puede fácilmente abrumarnos. El autor Jordi Pigem se pregunta en su ensayo “Conciencia o colapso” si es posible reciclar esta basura cognitiva o si es necesario cargar con ella.
La basura cognitiva se refiere a toda esa información irrelevante o confusa que consumimos diariamente y que no aporta nada a nuestra vida. Aunque al principio puede parecer inofensiva, esta basura puede causar estrés, ansiedad y distracciones innecesarias. Pigem presenta la idea de que existe una necesidad de ser más selectivos en cuanto a la información que consumimos y que es importante ser conscientes de su calidad.
Es interesante destacar que la problemática de la basura cognitiva no es nueva, pero ha sido agravada en gran medida por la creciente presencia de la tecnología en nuestras vidas. Atrás quedaron los días en que las noticias se transmitían únicamente por televisión o periódicos, hoy en día tenemos acceso inmediato a información en internet a cualquier hora del día.
Puede ser importante recordar que esto no significa que la información en sí misma sea el problema, sino que el exceso de ella y su calidad son lo que debemos de considerar. Como sociedad, necesitamos aprender a filtrar y discernir entre lo que es relevante y lo que es basura cognitiva.
Existen algunas maneras de hacer esto, una de ellas es mediante la práctica de la atención plena. Al estar completamente presentes en el momento, podemos elegir qué información consumimos y cómo esta afecta nuestra calidad de vida. Además, Pigem señala que ser selectivos en cuanto a las redes sociales que usamos y los contenidos a los que les damos “like”, es otra forma en que podemos reducir la basura cognitiva en nuestras vidas.
En conclusión, la basura cognitiva es un problema que afecta a nuestra sociedad y es necesario considerar formas de manejarla de manera efectiva. A través de la práctica de la atención plena y la selección inteligente de información que consumimos, podemos vivir vidas más conscientes y libres de distracciones innecesarias.
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