Cientos de trabajadores en el sector hotelero, así como conductores de tractores y personal especializado de la Marina, se levantan cada mañana antes del amanecer para enfrentar un reto cada vez mayor: la limpieza de enormes cantidades de sargazo en descomposición que inundan las costas del Caribe mexicano. Este fenómeno estacional ha llevado a muchos hoteles en la región a reducir sus tarifas y a invertir millones de dólares para eliminar estas algas malolientes que afectan a los destinos turísticos más relevantes, como Cancún, Tulum y Playa del Carmen.
El sargazo, un alga parda que históricamente permanecía restringida al mar de los Sargazos en el Atlántico Norte, comenzó su expansión después de 2010, gracias a vientos inusuales que lo empujaron hacia aguas tropicales ricas en nutrientes. Esto creó un “cinturón autosuficiente” que se ha desplazado con las corrientes océanas hasta alcanzar Brasil y el Caribe, llenando las playas con masas de algas.
Según un estudio del Laboratorio de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida, se prevé que 2026 sea al menos el segundo año con más abundancia de sargazo, con una acumulación creciente en el Caribe y el sureste de Florida. Brian Barnes, profesor asistente de investigación, advirtió que predecir la evolución de este fenómeno es complicado debido a su carácter estacional. Desde 2011, la cantidad de sargazo ha crecido de un millón de toneladas métricas a 40 millones en el año anterior, sugiriendo que podría duplicarse cada cinco años.
En respuesta a esta crisis, el gobierno mexicano ha implementado medidas para proteger sus destinos turísticos, incluyendo la adquisición de más embarcaciones para recolectar el sargazo y la instalación de barreras flotantes más grandes frente a la costa. Hasta ahora, México ha recogido aproximadamente 96,151 toneladas de sargazo en el año en curso, en comparación con 92,783 toneladas el año anterior. Como destacó la gobernadora del estado de Quintana Roo, Mara Lezama, la mejor estrategia es interceptar el alga en el mar antes de que llegue a las playas.
Además, la recolección de sargazo ha suscitado interés en el ámbito de los créditos de carbono. Algunas empresas han intentado obtenerlos al enviar barcos para recoger el sargazo, que libera metano al descomponerse. Sin embargo, esto genera preocupaciones sobre el impacto en los ecosistemas marinos.
A pesar de la crisis, la sobreabundancia de sargazo ha impulsado la innovación, con emprendedores buscando convertir estas algas en fuentes de energía o productos comerciales. Según la secretaria mexicana del Medio Ambiente, Alicia Bárcena, cerca de 200 proyectos buscan aprovechar el sargazo, y varios de ellos ya producen bienes que van desde fertilizantes hasta bioplásticos. Carlónwave, por ejemplo, ya vende fertilizantes en el extranjero y planea comercializarlos en el mercado nacional.
Mientras los líderes gubernamentales y empresariales del Caribe advierten sobre la magnitud del problema, también hacen un llamado a los turistas a continuar visitando estas playas, sugiriendo áreas menos afectadas. En octubre, México facilitará una conferencia en Cancún entre la Unión Europea y El Caribe, donde se discutirán maneras de mejorar la recolección de sargazo y al mismo tiempo proteger las playas y los arrecifes de coral.
Los datos reflejan la gravedad y la complejidad del fenómeno que enfrenta la región, un problema que no solo afecta a la economía sino también a los ecosistemas marinos. La búsqueda de soluciones continúa, y con ella, la esperanza de un futuro más sostenible para el Caribe.
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