Carlos Ortiz ha dado un sorprendente paso al frente en el Abierto de Estados Unidos de Golf, celebrado en el desafiante campo de Oakmont, en Pensilvania. Con una destacada tercera ronda en la que firmó una tarjeta de 67 golpes, logrando tres bajo par, el golfista mexicano se posiciona entre los primeros lugares de este torneo de Grand Slam. En el momento de su destacada actuación, Ortiz ocupaba la cuarta plaza provisional, acumulando un total de 210 golpes, par, y se encontraba a solo tres golpes de la pareja líder formada por los estadounidenses J.J. Spaun y Sam Burns, quienes aún debían completar la jornada con siete hoyos restantes.
Detrás de esta caza de posiciones se encontraba el noruego Viktor Hovland, a tan solo dos golpes de los punteros y con seis hoyos por jugar. Este cuarteto de jugadores, que no cuenta con títulos importantes en su trayectoria, refleja la imprevisibilidad que ha caracterizado a la edición número 125 del US Open.
El campo de Oakmont, conocido por su dureza, ha resultado ser un verdadero reto para muchos de los favoritos, incluyendo a Scottie Scheffler, el número uno del mundo, y Jon Rahm, quien ganó el evento en 2021. Entre tanto, Carlos Ortiz ha logrado adaptarse mejor a las difíciles condiciones climáticas, marcada por la alta humedad y la lluvia, siendo uno de los pocos jugadores en bajar del par en este día complicado.
A sus 34 años, Ortiz ha tenido un recorrido difícil en los torneos ‘Majors’, donde nunca ha finalizado entre los 50 mejores en sus diez participaciones anteriores. Sin embargo, su destacada actuación en esta tercera ronda le ha permitido meterse en la contienda por el jugoso premio de 4.3 millones de dólares, que espera el que resulte campeón. A lo largo de su ronda, logró realizar cuatro birdies y un único bogey, cometido en el último hoyo, marcando un progreso significativo.
El golfista mencionó que la suavidad del campo después de las lluvias facilitó el acceso a los greens y calles, aunque sabiendo que el rough siempre presenta un reto adicional. “Lo único que intento hacer es dar lo mejor de mí mismo, desde el primer hoyo hasta el 18”, afirmó Ortiz, haciendo hincapié en las dificultades del juego.
A su vez, la situación de los favoritos se ha tornado complicada; Scottie Scheffler, tras una jornada de 70 golpes, se mantuvo estancado en su búsqueda por el segundo título grande consecutivo. Jon Rahm terminó con 73 golpes, sumando tres sobre par en la tarde, quedándose a diez golpes de la cabeza. Rory McIlroy, otro de los grandes nombres del golf, también tuvo dificultades, firmando una tarjeta de 74 golpes.
El momento actual del torneo es particularmente significativo para Ortiz. Antes de unirse al circuito saudita LIV Golf hace tres años, dejó su huella en el golf mexicano ganando el Abierto de Houston en 2020, terminando con una sequía de 42 años en el circuito estadounidense PGA. Esta semana, su hermano Álvaro también participó, pero se quedó fuera del corte.
Con la atención puesta en la batalla final del domingo, los ojos del golf mundial estarán pendientes de cómo se desarrolla esta emocionante jornada en Oakmont, donde la historia y la lucha por el triunfo se entrelazan en cada hoyo.
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