Desde que Donald Trump asumió nuevamente el cargo, Washington D.C. ha sido testigo de eventos singulares, incluyendo la instalación de nuevas estatuas doradas y peleas de UFC en el jardín de la Casa Blanca. Una de las atracciones más esperadas es una carrera de IndyCar, programada del 22 al 23 de agosto, donde veloces vehículos alcanzarán hasta 185 millas por hora en un recorrido que pasará por emblemáticos lugares culturales e históricos.
Este evento forma parte de una serie de celebraciones por el semiquincentenario de la ciudad. Los coches de carreras recorrerán áreas cercanas a importantes instituciones como el National Gallery of Art, los Archivos Nacionales y tres museos de la Smithsonian Institution: el Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, el Museo del Aire y el Espacio, y el Museo Nacional del Indio Americano. Sin embargo, esto ha generado preocupaciones sobre las posibles vibraciones que podrían afectar las colecciones de estos museos.
Expertos del National Gallery han tomado en serio la situación, llevando a cabo un estudio exhaustivo sobre las vibraciones. Según declaraciones de un portavoz del museo, se han implementado ciertas medidas, cuya especificidad no se ha dado a conocer, para proteger tanto las obras de arte como a los visitantes y al personal. Esta galería alberga obras maestras de artistas como Leonardo da Vinci, Pablo Picasso y Jackson Pollock, lo que resalta la importancia de asegurar la integridad de su colección.
A diferencia del National Gallery, un funcionario de la Smithsonian ha afirmado que no se prevé un riesgo para sus artefactos y que no se tomarán precauciones adicionales. Esto plantea una interesante dicotomía sobre cómo diferentes instituciones están manejando las mismas inquietudes.
Es relevante mencionar que la carrera de IndyCar es dirigida por Roger Penske, quien también es padre de Jay Penske, propietario de Penske Media Corporation, el grupo al que pertenece este medio. Davis Ingle, portavoz de la Casa Blanca, ha asegurado que se han seguido todos los protocolos necesarios y que existe una estrecha coordinación con las agencias correspondientes para garantizar la seguridad de todos los asistentes.
Un evento similar, el Firestone Grand Prix de St. Petersburg, ha demostrado que las vibraciones de las carreras no han dañado las colecciones de museos, según comentarios de porta voces de estos centros. Un informe reciente también sugiere que las vibraciones generadas durante carreras de vehículos de alto rendimiento son incluso menores que las ocasionadas por el tráfico peatonal en las galerías.
Como medida de precaución, el National Gallery ha sellado algunos tragaluces y erigido barreras alrededor de ciertas obras de arte al aire libre, incluyendo una escultura de Alexander Calder. Este enfoque, aunque cauteloso, refleja la creciente atención que los museos están prestando a la preservación de su patrimonio en un entorno urbano en constante evolución.
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