El 27 de diciembre de 2025, a las tres de la mañana, el estado de Chiapas vivió un episodio de violencia sin precedentes. Un grupo fuertemente armado, perteneciente al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), llevó a cabo un audaz asalto en Villaflores, un poblado a 90 kilómetros de la capital, Tuxtla Gutiérrez. Durante este ataque, los delincuentes secuestraron a ocho hombres en dos bares, La Kábala Sport Bar y Anubis’s Disco Club, empleando siete vehículos para perpetrar el crimen.
Apenas unas horas después del secuestro, el empresario Sergio Enrique Pereda Tamayo, propietario de uno de los locales, fue hallado muerto dentro de una camioneta abandonada, dejando un precedente sombrío en la región. Los sicarios, además de llevarse a los hombres, incendiaron los bares ante la mirada aterrorizada de los presentes, provocando lesiones a tres mujeres que tuvieron que ser trasladadas al hospital por quemaduras.
Este ataque marca una ruptura en los meses de calma tensa que habían caracterizado a la región Frailesca, conocida por su actividad agrícola y ganadera. La resurgencia del CJNG ha generado alarma entre las autoridades y la población, ya que los criminales utilizan vehículos rotulados con insignias del ejército, estrategia que les permite operar con impunidad.
La Fiscalía General del Estado indicó que este ataque responde a una lucha interna entre células delictivas por el control de la venta de droga en la zona. Hasta el momento, se han arrestado a siete individuos vinculados al asalto e incendio, quienes son sospechosos de pertenecer al CJNG. Mientras tanto, la presión de los familiares de los desaparecidos ha obligó a iniciar un operativo de búsqueda por tierra y aire, en colaboración con el ejército y la Guardia Nacional.
Hasta la tarde del 29 de diciembre, el operativo no había tenido éxito en la localización de los secuestrados, aunque se han encontrado los vehículos utilizados en el ataque, así como un hombre amordazado en la comunidad de Santa Julia, al norte de Chiapas.
El clima de miedo se ha reimplantado en Villaflores, donde muchos habitantes sienten que están bajo un toque de queda no oficial. El sentido de inseguridad ha llevado a un éxodo gradual de negocios y actividades sociales en la zona, recordando a los pobladores momentos de intensa violencia.
Este episodio no es aislado, ya que la violencia en Chiapas se ha intensificado en las últimas semanas. El 1 de diciembre, grupos armados incendiaron vehículos y bloquearon carreteras, y no mucho después, se registraron enfrentamientos entre policía y criminales donde hubo bajas civiles. Además, mantas firmadas por el Cartel de Sinaloa amenazan a sus rivales con advertencias veladas como “Villaflores tiene dueño”.
La situación en el estado reitera el conflicto en curso entre el CJNG y el Cartel de Sinaloa, quienes luchan por el control del tráfico de drogas y migrantes, no solo en México, sino extendiendo su influencia hacia Guatemala. Con el CJNG posicionándose de nuevo en el sureste, las tensiones entre los carteles parecen estar lejos de resolverse, dejando a la comunidad en un estado de alarma constante.
ACTUALIZACIÓN: Hasta el 29 de diciembre de 2025, las autoridades continúan la búsqueda de los desaparecidos, con un firme compromiso de no permitir la impunidad.
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