La vida privada de Gene Hackman, un ícono del cine estadounidense, ahora está disponible para el público, pues su residencia en Santa Fe ha sido puesta a la venta. Este impresionante complejo de 13,000 pies cuadrados se encuentra en la exclusiva comunidad cerrada de Santa Fe Summit, rodeado de piñoneros y con vistas panorámicas que se extienden hacia las montañas Jemez y el norte de Colorado. El precio solicitado es de $6.25 millones, una cifra notable que refleja tanto la calidad arquitectónica como la ubicación privilegiada de la propiedad.
Hackman y su esposa, Betsy Arakawa, hicieron de esta vivienda su hogar durante muchas décadas, transformándola en un refugio personal. Adquirida en la década de 1990, la propiedad originalmente consistía en una estructura de los años 50 en mal estado, que Hackman vio como digna de renovación. Con la colaboración del arquitecto Stephen Samuelson y Harry Dapples de Studio Arquitectura, se llevó a cabo una ambiciosa rehabilitación que la convirtió en un espacio vasto y acogedor.
Una de las características más distintivas de la renovación fue el énfasis en la apertura y el flujo del espacio. Se elevaron techos, se eliminaron muros y se creó un gran salón como corazón de la casa, en lugar de cuartos aislados. Además, Hackman, un pintor aficionado, se encargó personalmente de mezclar los colores de las paredes para lograr los matices perfectos, utilizando acabados de estuco que sugieren antigüedad y calidez.
Las lesiones actuales de la casa reflejan estas elecciones estéticas. Un camino de losas de piedra conduce a la residencia principal, donde ventanas de piso a techo enmarcan la naturaleza circundante y las robustas paredes de piedra aportan una sensación de conexión con el entorno. El interior cuenta con amplias áreas de estar y comedor, una generosa cocina, una biblioteca y oficina, así como un dormitorio principal equipado con áreas de descanso y trabajo. El nivel inferior incluye un gimnasio, sala de juegos y sala de medios, completando un espacio diseñado para ser disfrutado plenamente.
Además de la residencia principal, la propiedad alberga un apartamento de invitados de tres dormitorios y una cocina independiente, así como un estudio dedicados a las pasiones artísticas de Hackman, quien también tenía un amor por la pintura. Las instalaciones exteriores incluyen una piscina y un green de golf, reforzando la idea de que este espacio era un verdadero hogar, no solo un lugar de admiración.
La reciente historia de la propiedad se encuentra marcada por la trágica noticia de la muerte de Hackman y Arakawa el 26 de febrero de 2025. Con 95 años, Hackman había estado lidiando con la enfermedad de Alzheimer, mientras que Arakawa falleció a los 65 años a causa del síndrome pulmonar por hantavirus. Antes de que la casa se preparara para la venta, se retiraron los objetos personales de ambos.
Los corredores encargados de la venta han señalado que la historia reciente del lugar podría causar reparos a algunos potenciales compradores. No hay un “plus de celebridad” en el precio, y se requiere comprobante de fondos antes de programar visitas. Según uno de los agentes, la propiedad se está vendiendo por su arquitectura, entorno y calidad artesanal, en lugar de la fama de su antiguo propietario. Así, el legado de Hackman continúa, ahora envuelto en el atractivo de un hogar singular que ha sido a la vez refugio y fuente de inspiración.
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