Durante décadas, la industria literaria ha estado plagada de un problema que ha pasado desapercibido por mucho tiempo: el silencio de los escritores sobre los abusos y comportamientos inapropiados de sus colegas. Este fenómeno ha sido denominado como “omertá cultural” por la crítica española Estefanía Ordóñez, quien lo describe como un código de silencio que impide a las personas hablar libremente sobre las malas prácticas en la industria.
Un ejemplo claro de este problema es el caso de Alice Munro, la ganadora del Nobel de Literatura en 2013. En 2024, salió a la luz que Munro había estado al tanto de las acusaciones de acoso sexual contra uno de sus colegas, pero nunca hizo nada al respecto. La crítica y los escritores de la comunidad literaria lamentaron este suceso, y se preguntaron por qué la autora canadiense no había hablado antes sobre los abusos de su colega si tenía conocimiento de ellos.
Este caso es solo uno de los muchos que han salido a la luz en los últimos años, lo que ha llevado a la industria literaria a tomar medidas para abordar este problema. Ahora, algunos autores han comenzado a hablar públicamente sobre los abusos en la industria y a exigir un cambio a nivel sistémico. Esta “omertá cultural” se está desmoronando poco a poco, y es una señal positiva para la comunidad literaria.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Se necesitan políticas más rigurosas para investigar y abordar casos de malas prácticas, y también se requiere más apoyo para las víctimas de abuso. Esperamos que la industria literaria continúe trabajando para erradicar la “omertá cultural” de una vez por todas.
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