Es una noticia que hace eco en la sociedad, la archivación del caso contra el policía acusado de abusos por tocar los senos a una activista de Femen en una protesta antifranquista. Muchos se preguntan si esto es justicia o impunidad. El juez argumentó que las imágenes no eran claras, lo que dificultó su apreciación como delito y, al mismo tiempo, se cuestionó la credibilidad de los testigos presentes. Es un caso que suscita, indudablemente, el debate sobre la vulneración de las libertades y derechos, y en especial, el derecho a la autodeterminación del propio cuerpo.
Las reacciones no se hicieron esperar, colectivos feministas y de defensa de los derechos humanos se han manifestado en contra de la decisión del juez, argumentando que se trata de un nuevo capítulo de impunidad en el que se minimiza la importancia del feminismo y del respeto al género femenino.
Pero, ¿qué es más importante, la protección de los derechos y libertades individuales, o la salvaguardia de la autoridad y el orden público? Resulta evidente que no se trata de posiciones opuestas, sino de un equilibrio entre ambas y que debe partir de la valentía y la honestidad de quienes deben aplicar la ley.
De lo que no cabe duda es de que este caso será referente para nuevas situaciones similares y que, por tanto, se hace necesario un paso más en la protección del individuo y la defensa de los derechos humanos, comenzando por la revisión y actualización de las leyes existentes en materia de delitos sexuales, y de la revisión de la formación de las fuerzas del orden público.
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