La Fundación Economía y Salud ha dado un paso decisivo en el camino hacia la mejora del sistema sanitario español. En un reciente informe, su presidente, Alberto Giménez Artés, subrayó la importancia de comparar las innovaciones y buenas prácticas de ocho países europeos: Austria, Chipre, Dinamarca, Estonia, Francia, Países Bajos, Portugal y España, en el ámbito de experiencias locales. Este análisis no solo destaca las fortalezas de estos sistemas, sino que también plantea un horizonte de 36 meses para evaluar la transferibilidad de estas innovaciones al Sistema Nacional de Salud (SNS) español.
José María Martín Moreno, director de la Cátedra GIS, lideró la presentación del estudio, describiéndolo como un esfuerzo “coral e integral”. Esta investigación se basa en un ejercicio de benchmarking que integra una cuidadosa revisión documental y evidencias secundarias, complementadas por encuestas y consultas a expertos. El objetivo es ofrecer una visión unificada de políticas y herramientas tecnológicas que han demostrado resultados exitosos en estos países.
Los autores del informe, expertos en diez áreas estratégicas, abordaron temas clave como la prevención, atención primaria, gestión hospitalaria y calidad del paciente. Se identificaron las conclusiones que subrayan la necesidad de una gobernanza orientada a objetivos, sustentada en una planificación plurianual. La propuesta también incluye la creación de una autoridad técnica ligera, que facilitaría la integración de redes asistenciales y mejoraría la respuesta ante crisis sanitarias, asegurando a su vez la interoperabilidad en la práctica clínica.
En términos de financiación, el informe destaca la importancia de adoptar modelos de pago por valor y por episodio, siguiendo el ejemplo de naciones que ya implementan estos esquemas. Un aspecto esencial mencionado es el de la interoperabilidad clínica y farmacológica, que es clave para una transformación efectiva del sistema sanitario. Se sugiere establecer estándares que garanticen una cartera común de servicios digitales, que incluya desde una carpeta de salud hasta sistemas de telemonitorización.
La hoja de ruta para implementar estas innovaciones se articula en tres fases. La primera se centra en aprobar estándares de interoperabilidad y seleccionar territorios piloto para redes integradas. La segunda etapa propone establecer acuerdos marco entre el Estado y las comunidades autónomas, ampliando la telemonitorización y activando un plan de “hospitales verdes”. Finalmente, la fase tres planea una evaluación independiente y la consolidación de una cartera digital común.
Este informe no solo es una guía práctica para los responsables sanitarios, sino que también reafirma el compromiso de la Cátedra de Gestión Innovadora para la Salud con un análisis riguroso y un diálogo continuo, centrándose en la dimensión humana de la atención sanitaria. La propuesta ofrece herramientas operativas que permitirán planificar y orientar decisiones estratégicas, contribuyendo así a la mejora continua de los resultados de los servicios sanitarios en España.
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