La tensión militar entre Estados Unidos y Venezuela continúa intensificándose. Recientemente, cinco cazas F-35 estadounidenses aterrizaron en la antigua base de Roosevelt Roads, en Ceiba, Puerto Rico. Este despliegue, ordenado por el entonces presidente Donald Trump, forma parte de los esfuerzos para reforzar las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe.
Este movimiento se produce en un contexto de creciente fricción con Caracas, especialmente tras la visita sorpresa a Puerto Rico del secretario de Defensa, Pete Hegseth. La presencia militar ha suscitado protestas en la isla, donde muchos ciudadanos se mostraron en contra de la militarización.
En respuesta, el gobierno venezolano liderado por Nicolás Maduro llevó a cabo una extensa jornada de adiestramiento en 312 cuarteles y unidades militares. En estas maniobras, miles de milicianos participaron bajo el lema de “resistencia activa prolongada”, en contraposición a las supuestas amenazas de Estados Unidos.
Las tensiones se acentuaron cuando el canciller venezolano, Yván Gil, denunció que un destructor estadounidense interceptó y ocupó durante ocho horas una embarcación venezolana tripulada por nueve pescadores en la “Zona Económica Exclusiva venezolana”. Gil calificó el asalto, realizado por 18 efectivos armados, de un intento de justificar una escalada bélica en el Caribe.
Días antes, el ejército estadounidense había llevado a cabo una operación que resultó en la muerte de 11 personas cerca de Trinidad y Tobago, lo que llevó a Trump a anunciar el envío de más cazas a la región. Mientras Washington sostiene que no busca un “cambio de régimen”, Caracas ha respondido afirmando que está preparado para defender su soberanía a cualquier costo.
En este clima de incertidumbre, Maduro ha instado a las bases del chavismo a prepararse para “pasar a la lucha armada” en caso de cualquier agresión estadounidense. Este pronunciamiento se dio en el marco del Plan Independencia 200, que contempla la participación de la Fuerza Armada, cuerpos combatientes y milicias, y busca asegurar “la independencia y la paz” del país. Este despliegue de fuerza ocurre mientras Estados Unidos mantiene cerca de las costas venezolanas ocho buques militares y un submarino de propulsión nuclear.
Adicionalmente, Washington ha elevado a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro, a quien se le vincula con el narcotráfico a través del denominado “Cártel de los Soles”.
Esta información corresponde a la fecha de publicación original (2025-09-14 03:34:00), y se presenta en un contexto de escalada de tensiones entre los dos países.
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