El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de México, en conjunto con el sector privado de Estados Unidos, ha puesto de manifiesto la necesidad de que la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) se enfoque en un aspecto vital: garantizar el arancel cero para todos los bienes que cumplan con las reglas de origen definidas en el acuerdo. Este requisito es crucial, especialmente para aquellos productos que actualmente están sujetos a aranceles sectoriales bajo la Sección 232.
José Medina Mora, presidente del CCE, lideró una gira de trabajo en Washington con el propósito de fortalecer el diálogo comercial entre ambos países a medida que se aproxima la revisión del T-MEC. Durante su estancia de tres días, se celebraron reuniones con altos funcionarios de los Departamentos de Comercio, Estado, Tesoro, Trabajo, y representantes del comercio de EE.UU., así como con líderes empresariales y miembros de comités influyentes en el Senado y la Cámara de Representantes.
Medina Mora destacó el papel estratégico de México como socio comercial de Estados Unidos. No solo es el principal mercado de exportación de bienes estadounidenses, sino que también representa el primer mercado de exportación para 24 industrias en EE.UU. y el primer o segundo destino para 26 estados de la Unión Americana. Este dinamismo en el comercio trilateral genera más de 13 millones de empleos en los Estados Unidos, y las exportaciones mexicanas, que incorporan sustancial contenido estadounidense, contribuyen a generar empleo en el país vecino.
Además, el sector privado mexicano subrayó la importancia de su rol en el fortalecimiento de las cadenas de valor regionales, lo que a su vez consolida la competitividad de América del Norte frente a otras partes del mundo. La alta complementariedad entre ambos mercados es notable: México abastece a EE.UU. de frutas y verduras durante todo el año a precios competitivos, y es un mercado clave para los exportadores de granos estadounidenses. De hecho, el 59% de las exportaciones de México a EE.UU. son bienes intermedios que son fundamentales para la industria manufacturera estadounidense.
A medida que se acerca la revisión del T-MEC, el CCE reafirma su disposición a colaborar con las autoridades y líderes empresariales de Estados Unidos, en un esfuerzo por consolidar a América del Norte como un bloque económico robusto y avanzar en una agenda de competitividad regional que fomente el crecimiento sostenible. Esta cooperación es vital, no solo para el desarrollo económico de ambos países, sino también para la prosperidad de la región en su conjunto.
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