La Ciudad de México ha hecho historia al lograr el Récord Guinness para la clase de fútbol más grande del mundo, congregando a asombrosas 9,500 personas en el emblemático Zócalo. Este evento, llevado a cabo el 15 de marzo de 2026, no solo rompe la anterior marca de 1,038 participantes registrada en Estados Unidos, sino que también se convierte en una celebración anticipada de la Copa Mundial de Fútbol 2026, que comenzará en apenas 86 días.
Bajo la dirección de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, esta masiva sesión de entrenamiento con balón se desarrolló en la Plaza de la Constitución, conviviendo y uniendo a miles de asistentes que se unieron para establecer un nuevo récord mundial. Con una duración técnica de 35 minutos, los participantes iniciaron la actividad con un calentamiento rítmico, una condición impuesta por Guinness para validar el récord.
Durante esta dinámica clase, los asistentes participaron en una serie de ejercicios con balón que variaron en intensidad, adaptándose a los distintos niveles de experiencia de los participantes. Este enfoque inclusivo permitió que personas con discapacidad, deportistas, celebridades y ciudadanos en general se unieran con entusiasmo, mostrando un claro ejemplo de diversidad y unidad en el deporte.
Brugada Molina subrayó el potencial de la Ciudad de México como una metrópoli deportiva, capaz de albergar eventos internacionales de esta magnitud. “Cuando la ciudad participa, somos capaces de lograr lo imposible. Este récord envía un mensaje al mundo: el fútbol es un lenguaje universal que une a los pueblos”, afirmó.
Además, el evento fue aprovechado para promover importantes iniciativas, como la convocatoria destinada a mujeres de entre 16 y 25 años para participar en un concurso de dominadas de balón. La ganadora de este certamen tendrá la oportunidad de representar a México en el partido inaugural del Mundial 2026, destacando aún más la importancia de fomentar el talento femenino en el fútbol y en el deporte en general.
Este récord no solo representa una hazaña deportiva, sino también el espíritu de unidad y camaradería que se espera durante la Copa Mundial, proyectando una imagen positiva y abierta de la ciudad ante el mundo. A medida que el evento se aproxima, la capital mexicana se posiciona como un verdadero epicentro del fútbol, preparándose para recibir a millones de visitantes y transmitir un mensaje claro: el corazón futbolero de la ciudad late fuerte y está listo para el desafío global.
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