En un escenario global caracterizado por la reconfiguración de las cadenas de suministro y una creciente tensión geopolítica, se inauguró el IX Congreso Iberoamericano el pasado lunes en Ciudad de México. Este evento, organizado por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi), busca abordar los desafíos y oportunidades que enfrenta la región en el actual contexto internacional. Durante la ceremonia, se presentó el manifiesto titulado “La Fuerza de Iberoamérica”, que detalla una hoja de ruta con diez puntos clave para potenciar la riqueza natural y demográfica de la región, transformándola en una verdadera influencia económica a nivel global.
Este manifiesto subraya el papel protagónico de México en el nuevo orden económico internacional, posicionándolo como un imán para el “nearshoring” y la digitalización. La búsqueda de proveedores seguros en un entorno mundial convulso ha llevado a muchos a redirigir su atención hacia Iberoamérica, evidenciando su creciente relevancia en el mapa económico.
Núria Vilanova, presidenta de Ceapi, destacó la oportunidad histórica que enfrenta Iberoamérica, señalando que el interés renovado de Europa y Estados Unidos por la región podría permitirle elegir su rumbo estratégico. Al respecto, enfatizó que este no debe verse como un fenómeno excluyente, sino como una oportunidad para que Iberoamérica se establezca como un eje articulador entre distintos flujos comerciales y económicos.
El manifiesto propone medidas concretas para fortalecer la competitividad de la región. Entre ellas, resalta la creación y el fortalecimiento de las denominadas “empresas multiberoamericanas”, que surgirían como una respuesta a la necesidad de integración y colaboración empresarial. Luis Amodio, presidente de Ohla de México, complementó esta visión al afirmar que Ceapi no solo está destinado a las empresas iberoamericanas, sino que tiene el potencial de colaborar también a nivel global, facilitando un intercambio dinámico entre compañías y gobiernos.
El océano de oportunidades que presenta la región no se limita a la creación de empresas, sino que también incluye una transformación esencial en la forma en que se gestionan los recursos naturales. El manifiesto propone que, en lugar de exportar materias primas sin valor añadido, se adopte una estrategia centrada en la valorización de esos recursos, dirigiendo la atención hacia productos con mayor capacidad de generación de ingresos. Además, se resalta la necesidad de implementar una estrategia conjunta en inteligencia artificial para elevar los niveles de productividad en múltiples sectores.
Desde el ámbito político, Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo, añadió que las propuestas exigidas por los empresarios en el manifiesto son coherentes, especialmente en un momento en que la Unión Europea está estableciendo acuerdos de primer nivel tras 25 años de inacción.
Mientras Iberoamérica se encuentra en un cruce de caminos repleto de posibilidades, la implementación de las recomendaciones del manifiesto podría desempeñar un papel crucial en la transición hacia un futuro más próspero, tanto para la región como para el mundo. Con cada paso hacia adelante, la colaboración y la innovación se presentan como los pilares fundamentales para asegurar que la riqueza latente de Iberoamérica brinde frutos tangibles en el ámbito económico global.
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