El escultor y pintor Manuel Marín, figure emblemática del arte contemporáneo mexicano, celebra este año 2025 la culminación de medio siglo de su trayectoria artística. Su carrera se remonta a su primera exposición individual, que tuvo lugar en la Casa del Lago en 1974/1975. Para conmemorar este hito, presentará la muestra titulada El encomio del silencio y el vacío, actualmente en exhibición en el Museo Casa del Risco.
Esta exposición no es una simple retrospectiva, sino que se centra en las dos principales facetas de su obra: la escultura y la pintura, aunque el dibujo también juega un papel crucial en su desarrollo creativo. La muestra está dividida en dos secciones importantes. La primera exhibe 32 esculturas de pequeño formato, elaboradas con acero policromado y acrílico, que son el resultado de tres proyectos que comenzaron en 2019 y culminaron este año. La serie titulada Floreros explora la vida vegetal, mientras que Serpientes y ranas se adentra en el reino animal. La tercera serie, denominada Cabezones, ofrece una reflexión sobre la naturaleza humana.
La segunda sección de la exposición está dedicada a la pintura, que incluye la serie El hombre ausente, compuesta por 29 cuadros pintados en 2023. Esta serie sigue el transcurso de un día, desde la mañana hasta el anochecer, y es la primera vez que estos trabajos son presentados al público.
Conocido principalmente como escultor, Marín es miembro de la Academia de Artes y se identifica con un estilo que denomina “neofigurativo”. Este concepto se refiere a la manera en que la figuración se desarrolla después de la abstracción, algo que él mismo define como una “nueva figuración”, que busca un regreso al objeto y a la realidad cotidiana.
En una reciente entrevista, Marín describió las distintas etapas de su evolución artística en escultura y pintura. En la escultura, ha progresado a través de cuatro fases, comenzando con piezas planas y geométricas pintadas en un estilo abstracto, evolucionando hacia figuras que se integran en espacios no abstractos. En su tercera etapa, comenzó a experimentar con planos completamente independientes. En cuanto a su cuarta etapa, los resultados se vuelven más reconocibles, dotados de un tono humorístico en algunas de sus formas, donde hombres caminan sentados y animales se colocan en posiciones curiosas.
La pintura, por su parte, se ha enfocado en reflexiones sobre lo trascendente. Marín menciona que sus obras tienden a capturar estados de ánimo introspectivos y sentimientos de ausencia. En sus paisajes, por lo general, se percibe una “objetualización” de elementos que invitan a la interpretación, llevando al espectador a ver criaturas y formas que no son lo que aparentan.
La exposición El encomio del silencio y el vacío estará abierta al público en el Museo Casa del Risco, ubicado en Plaza San Jacinto 5 y 15, en la colonia San Ángel, hasta el 28 de septiembre, brindando una oportunidad única para apreciar la riqueza de la obra de Manuel Marín en su trayectoria artística.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


