La industria cementera en México enfrenta un nuevo horizonte, con expectativas de un repunte significativo para el año 2026, después de haber atravesado varios años de estancamiento en su producción. Este cambio, sin embargo, está fuertemente ligado a la certidumbre en los planes de vivienda e infraestructura del gobierno federal.
Julio Cedeño, director general de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), señaló que el crecimiento promedio anual de la industria se sitúa en torno al 2%. Desafortunadamente, esta cifra no se logró alcanzar en 2025. Sin embargo, las obras públicas podrían ofrecer un impulso necesario, llevando la producción más allá de las expectativas actuales.
“Producimos alrededor de 46 millones de toneladas de cemento al año, y con la llegada de nuevos proyectos, anticipamos que esa cifra puede aumentar sustancialmente”, comentó Cedeño durante el Congreso Mexicano de Cemento 2026. Pese a este optimismo, la falta de claridad en los proyectos federales representa un desafío significativo. Rogelio González Lechuga, director técnico de operaciones de Grupo Cementos Chihuahua (GCC), enfatizó la dificultad de prepararse para un eventual crecimiento sin información precisa sobre las iniciativas del gobierno. A su juicio, la incertidumbre jurídica y económica es un obstáculo que impide una planificación efectiva.
“El gobierno menciona que se construirán 50 puertos, pero no ha proporcionado detalles claros sobre lo que esto significará en términos de volumen de materiales. Los proyectos están sobre la mesa, y nosotros vemos el futuro con esperanza, listos para actuar en cuanto los planes avancen”, añadió Cedeño.
Por otro lado, el contexto internacional también ha traído consigo un aumento en los costos de producción de cemento. El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel ha influido directamente en los precios de los energéticos y combustibles. Christian Dedeu, director general de Holcim México, informó que el precio del diésel ha incrementado cerca de un 10% en las últimas semanas, lo que repercute en el costo de transporte de cemento y sus derivados. Además, la industria enfrenta incrementos notables en los insumos críticos para la producción, como el petcoke, cuyo precio ha subido un 45% en el mismo periodo.
A pesar de este panorama complicado, la industria cementera también identifica oportunidades. Se buscan alternativas más sostenibles a los combustibles fósiles, aunque esto requiere inversiones significativas, incentivos apropiados y un marco regulatorio que facilite la transición energética. La necesidad de un suministro de cemento sustentable es evidente, tanto para proyectos públicos como privados.
Con un sector que refleja tanto desafíos como oportunidades, la mirada está puesta en el futuro de la industria y en cómo la planificación gubernamental puede marcar la diferencia en el crecimiento de este crucial sector económico.
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