Querétaro, un punto neurálgico en el desarrollo de centros de datos, se encuentra en el centro del debate sobre su papel en la economía digital y el avance de la inteligencia artificial (IA). El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, subrayó la importancia de estos centros como parte de un ecosistema necesario, aunque no el único camino para el crecimiento económico del país.
En una reciente declaración, Ebrard respaldó las palabras de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien enfatizó que el desarrollo económico de México no debe depender exclusivamente de la instalación de centros de datos. A pesar de su relevancia, especialmente para la adopción de la IA, también mencionó la necesidad de un enfoque cuidadoso dado su alto consumo de recursos naturales, como agua y energía, y la limitada generación de empleo que aportan.
“Los centros de datos son necesarios, pero no debemos pensar que el crecimiento económico de México dependa únicamente de ellos. Es parte de un conjunto más amplio de inversiones y actividades que debemos impulsar”, afirmó Ebrard. Esta perspectiva sugiere que, aunque se están estableciendo nuevos centros en Querétaro y otras regiones del país, es vital diversificar las fuentes de desarrollo económico.
En efecto, el consumo de agua asociado a estos centros ha suscitado inquietudes. Ebrard argumentó que, gracias a los avances tecnológicos, el uso de agua se ha optimizado gracias a sistemas mejorados de enfriamiento. Sin embargo, la controversia persiste entre colectivos ciudadanos que cuestionan el impacto ambiental y los recursos hídricos que estos proyectos requieren.
Actualmente, Querétaro concentra el 72% de la capacidad instalada de centros de datos en México, con un total de 279 megawatts dedicados a esta actividad, consolidándose como el principal atractivo nacional para este sector. A pesar de estas cifras impresionantes, los funcionarios insisten que un enfoque integral es esencial para el desarrollo de un ecosistema en torno a la IA, que incluya la digitalización, mayor bancarización y otras inversiones.
Finalmente, Ebrard reafirmó el compromiso del gobierno para seguir apoyando este sector en Querétaro, reconociendo la interconexión entre centros de datos, inteligencia artificial y todas las actividades que surgen a su alrededor. En este contexto, el futuro de la economía digital en México parece depender no solo de la instalación de centros de datos, sino de un enfoque más holístico que abarque múltiples áreas de inversión y desarrollo.
Esta situación se encuentra en evolución, y continuará generando debate en torno a cómo balancear la necesidad de tecnología puntera con la responsabilidad hacia los recursos naturales. La senda que México elija marcará su capacidad para integrar la innovación sin comprometer su sostenibilidad.
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