En un giro inesperado, la directora ejecutiva del Powerhouse, Lisa Havilah, ha decidido apartarse temporalmente de su cargo en medio de una investigación sobre las prácticas de gobernanza y adquisición en la institución. Este anuncio se produjo en la tarde del jueves, solo diez semanas antes de la esperada apertura del Powerhouse Parramatta, un proyecto de $915 millones que se considera uno de los desarrollos culturales más significativos de Nueva Gales del Sur desde la construcción de la Ópera de Sídney.
Melanie Hawyes, secretaria del Departamento de Industrias Creativas, Turismo, Hospitalidad y Deporte de Nueva Gales del Sur, comunicó a los empleados que Havilah había aceptado dar un paso al lado mientras se concluye la investigación. En su mensaje, Hawyes aludió a los recientes reportes mediáticos sobre las inquietudes referidas a las prácticas de gestión y adquisiciones en la institución.
A pesar de este cambio en el liderazgo, Hawyes se mostró optimista, asegurando que la apertura del Powerhouse Parramatta, programada para el 7 de noviembre, no se verá afectada. En su correo, reconoció el intenso esfuerzo y dedicación que el personal ha invertido en llegar a este hito, prometiendo que los programas actuales y la inauguración seguirán en marcha.
Para cubrir la ausencia de Havilah, se nombrará como director ejecutivo interino a Abbie Galvin, arquitecta del Gobierno de Nueva Gales del Sur, mientras que Louise Herron, ex directora ejecutiva de la Ópera de Sídney, asumirá el cargo de asesora estratégica.
Desde su llegada al Powerhouse en 2018, Havilah ha sido parte integral de una transformación significativa en la institución y ha jugado un papel crucial en el desarrollo del ambicioso proyecto de Parramatta. Este museo ha sido objeto de atención mediática por su elevado presupuesto, donde destacan más de $10 millones destinados a pantallas LED, escenografía y un fondo para una obra inmersiva del artista británico Es Devlin, así como más de $5 millones en marketing y relaciones públicas.
La envergadura de las inversiones es notable: más de $1.7 millones se han destinado a un documental sobre el proyecto, mientras que $333,000 fueron utilizados para contratar a un diseñador de interiores de renombre, lo que resultó en $2 millones adicionales en acabados interiores personalizados y $160,000 en alfombras diseñadas exclusivamente.
Este contexto en torno al Powerhouse Parramatta subraya no solo la magnitud del proyecto, sino también las implicaciones que la gestión y el financiamiento tienen en su desarrollo. Con la inauguración a la vista, todos los ojos se centran ahora en cómo se desarrolla la investigación y cómo afectará a una de las iniciativas culturales más esperadas de la región.
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Datos basados en información reportada originalmente por limelight-arts.com.au.






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