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César Bona: “Pensamos mucho en los niños, pero se nos olvida pensar como niños”

por en InternacionalTiempo de lectura: 2 min
César Bona: “Pensamos mucho en los niños, pero se nos olvida pensar como niños”

Cuando, hace poco más de un año, estalló la pandemia, se declaró el estado de alarma y las escuelas cerraron sus puertas, millones de estudiantes quedaron confinados en sus casas y obligados a continuar su educación de manera remota. Docentes, centros educativos y familias se adaptaron bruscamente a un entorno radicalmente distinto y la conversación se centró en la mejor manera de seguir impartiendo contenidos, en cómo evaluar y examinar a los alumnos o con cuántas asignaturas podrían pasar de curso. Un proceso lógico ante una situación nunca antes vivida... pero ¿fue acaso lo más práctico? César Bona, docente aragonés y autor de Humanizar la educación (Plaza Janés, 2021), hubiera hecho algo muy diferente: colgar el cartel de “cerrado por obras” y aprovechar ese tiempo para formar al profesorado y dar un vuelco radical al sistema educativo.

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“Cuando todo esto pasó, hubo dos cosas que me llamaron la atención: la primera, cómo se miraba a la infancia y a la adolescencia desde la adultez, como si fueran seres insensibles metidos en una burbuja a los que esto no les afectaba”, recuerda Bona. “Y luego, que en todos los debates que se planteaban sobre el impacto de la pandemia, se formulaban todas las preguntas desde un punto de vista adultocéntrico y “práctico”, lo que era un sinsentido: parecía que la misión era cerrar los ojos y apretar los puños hasta que esto pasara y pudiéramos volver a lo de antes”. Antes de la pandemia, esgrime, ya había muchos casos de ansiedad, estrés o trastornos del sueño (y no solo en adultos, sino también en niños y adolescentes), y esta crisis hizo que no solo aumentaran en número, sino también en intensidad.

Para Bona, la situación que vivimos ha mostrado las carencias del sistema educativo y lo alejado que está de la realidad, con un sistema que no funciona (uno de cada cuatro alumnos de la ESO no termina los estudios obligatorios) y que falla, insiste una y otra vez, en lo más importante: escuchar a los niños, los grandes protagonistas de esta historia: “Yo creo que hay que escuchar mucho más; porque esta sería una manera de solucionar el fracaso escolar y muchos otros problemas que afectan a la sociedad”. Y, entre muchas otras cosas, denuncia la inflexibilidad del currículum: “Teníamos que haberlo acercado a la realidad y no al revés, que es lo que sigue pasando. Debemos plantearnos para qué sirve realmente la educación, porque si es para que unos pasen y otros se queden atrás... Lo siento, no somos jueces. Yo creo que debe ser una herramienta para ayudarles a crecer en todos los sentidos: el físico, el emocional, el individual, el social...”

La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.

Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.

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