La curva de rendimientos de los valores gubernamentales mexicanos se presenta con una inclinación notable, evidenciada por una diferencia cercana a los 190 puntos base entre el Cete de 28 días y el de 721 días, según los resultados de la subasta celebrada el 6 de octubre de 2026. Esta situación pone de manifiesto las elevadas expectativas de los inversionistas, quienes requieren una prima más alta para invertir a plazos más largos.
En la reciente subasta, el Cete a 28 días ofreció un rendimiento del 6.09%, un incremento de 8 puntos base respecto a su subasta anterior, mientras que el Cete de 91 días alcanzó un 6.78%, con un aumento de 5 puntos base. Sin embargo, el rendimiento del Cete a 175 días se redujo a 6.91% desde el 7.01% previo, y el de 721 días se estableció en 7.98%. Luis Gonzali, vicepresidente y codirector de inversiones en Franklin Templeton México, explicó que esta empinada curva refleja, en gran parte, un aumento en las expectativas de inflación y la incertidumbre en el ámbito global, particularmente en relación con las tasas de interés en Estados Unidos.
También existe la especulación acerca de un posible incremento en la tasa de referencia del Banco de México, aunque no hay un consenso claro entre los analistas sobre la dirección de la política monetaria. Una encuesta reciente de Citi revela que de 37 participantes, siete anticipan incrementos en la tasa para el próximo año, mientras que cuatro prevén recortes y el resto estima que se mantendrá en el 6.50%. Esta diversidad en las expectativas pone de relieve la falta de claridad en el mercado.
La subasta de Bonos M indica un evidente apetito por instrumentos de mayor plazo, con el gobierno logrando colocar 9,000 millones de pesos del Bono 20A, con vencimiento en noviembre de 2047, frente a una demanda que superó 22,607 millones, lo que equivale a 2.5 veces el monto ofrecido. Gonzali señala que con rendimientos cercanos al 9.5% y 10% en la parte larga de la curva de Bonos M, comienzan a surgir oportunidades atractivas para los inversionistas.
Por otro lado, la tenencia extranjera de valores gubernamentales creció un 1.2% en la semana que finalizó el 25 de septiembre, aumentando de 1.7 billones a 1.8 billones de pesos. Esta tendencia fue impulsada principalmente por un aumento en la tenencia de Bonos M y Cetes, aunque la posición general de los activos se redujo en un 0.7%. La reciente depreciación del peso podría favorecer un retorno gradual de inversores extranjeros, quienes realizaron ventas tras la fuerte apreciación de la moneda. Sin embargo, el regreso a niveles cercanos a 18 pesos por dólar puede atraer de nuevo a los capitales foráneos hacia activos mexicanos.
Es importante señalar que aún no se observan tendencias claras de entradas generalizadas de capital extranjero, pues los datos de tenencia presentan un rezago de aproximadamente dos semanas. Aunque hay movimientos notables en el mercado, la dirección futura de estos flujos parece estar aún en evaluación. Este panorama, caracterizado por incertidumbres inflacionarias y tasas de interés globales fluctuantes, invita a los inversionistas a mantenerse atentos a los próximos movimientos en la política monetaria y el comportamiento general de los mercados.
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